Incómodos planteos del peronismo esquiudense

Rubén Dusso y Francisco Gordillo se reunieron el martes por la noche con la dirigencia peronista de Fray Mamerto Esquiú. A pesar de los buenos oficios de los organizadores del conclave, Verónica Mercado y “Taro” Molina, no fue una noche “peronista”.
jueves, 28 de marzo de 2013 00:00
jueves, 28 de marzo de 2013 00:00

A instancias de la diputada Verónica Mercado, jefa partidaria departamental, los ministros Rubén Dusso y Francisco Gordillo, más el diputado nacional Isauro Molina, se reunieron con la militancia peronista de Fray Mamerto Esquiú.

A Dusso le tocó explicar la designación de un subsecretario en su ministerio, que cuando fue a jurar todavía no se había secado la tinta de la nota de renuncia que le presento al intendente radical Humberto Valdez.

El Ministro de Obras Publicas, como cualquier humano, salvo el Papa Francisco que tiene poderes celestiales, trató de explicar la designación. Abrumado por los reproches, se limito a decir que si se lo piden formalmente está dispuesto a echar a su Subsecretario, de apellido Aybar, de reconocida militancia radical.

A Gordillo, más político, o bueno…eso es lo que se cree, explicó las dificultades para arrancar de la gestión del gobierno kirchnerista, que sería algo así como los problemas de las bujías empastadas de un automóvil.

Gordillo se sinceró y explico que las trabas burocráticas de funcionarios heredados son los verdaderos causantes de los problemas. Contó el ejemplo de lo que pasa en su área.  Dijo que un expediente, de principio a fin, pasa por 24 escritorios, donde deben ser firmados por otros tantos funcionarios, de los cuales, 20 son heredados de la gestión anterior.

El Ministro Gordillo, humano al fin y al cabo, demostró que tampoco tiene las potencialidades del Papa Francisco para explicar lo inexplicable.

La militancia, conmovida con Gordillo y su calvario, se calló la pregunta que dio vuelta en la cabeza de todos: ¿Por qué no los echa o los separa de la función?

Mercado guardó prudente silencio, sus problemas de salud le sirvieron de excusa; no tuvo la misma actitud Molina, que masculla la idea de aplicar también en lo partidario la “salita de la paz”, como método infalible para la resolución conflictos.

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