Los dirigentes y la prensa kirchnerista quizás no lo sepan, pero deberían informarse: quien ofreció a un dirigente peronista hacerse cargo del ministerio político fue la propia Lucia Corpacci; que nadie en el peronismo orquestó ninguna embestida para remover ministros ni funcionarios.
Deberían saber también que informar como ciertos movimientos internos en la alianza que gobierna, perjudica al propio Gobierno provincial; que seguramente la dirigencia del FCS estará agarrándose la panza de la risa que le provoca un “kirchnerismo” que genera olas que desestabilizan a quienes juran y re juran defender, Lucia Corpacci.
Debería preocuparles lo que a los ojos de la ciudadanía aparece como evidente: la amenaza latente que implica una dirigencia política que ejerce cargos públicos importantes y que va de papelón en papelón; pero que los reemplazos surjan del peronismo, o de cualquier otra fuerza, debería agradecerse si son para bien, no maldecirse.