Binner destacó la importancia de la obra, ya que Palacios fue quien "puso en la agenda política nacional los derechos de los trabajadores, que luego tomarían otros partidos políticos" y que fue "un defensor de la República y de los más desprotegidos, legislador incansable, que ha sellado su nombre en la Historia, que definía a la política como una disciplina moral, que tiene un contenido ético y si no, es una cosa despreciable".
El monumento fue diseñado por el dibujante Hermenegildo Sábat y realizado por el escultor Jorge Bianchi. La obra terminada, completamente de bronce patinado, tiene 2,7 metros de altura y pesa aproximadamente 2,5 toneladas.
La iniciativa nació en el año 1990, cuando a través de la ley 23.800 se dispuso la construcción de un monumento a la memoria de Palacios. Posteriormente, el dirigente socialista Norberto La Porta, como presidente de la Comisión de Cultura de la Legislatura porteña, se abocó a la tarea de concretar el proyecto. Para eso, le encargó la tarea al dibujante y artista Hermenegildo Sábat, quien realizó los bocetos de la obra.
A su turno, Figueroa representante del socialismo local, dijo que "no debemos olvidar el testimonio de vida, de servicio publico, de caballerosidad, pasión, de honestidad espartana y de lucha inclaudicable por los mas humildes y desprotegidos. Las actuales generaciones deben saber que la política con mayúscula es la que hicieron estos hombres y no esta que hoy esta vinculada a la farándula, al enriquecimiento ilícito, al trafico de influencias, al lavado de dinero o a la administración de cocheras en Puerto Madero y Hoteles boutique en la Patagonia. Morir pobre y honesto en politica no deberia ser un hecho extraordinario".
Asistieron funcionarios nacionales, municipales, legisladores, integrantes del Poder Judicial, dirigentes sindicales, diplomáticos y parlamentarios del Mercosur, entre otros.