Entre las obras de Kusama, que va desde el ámbito privado a la esfera pública, desde la pintura a la performance, del estudio a la calle, se destacan las pinturas y los disfraces de los árboles en las calles de las ciudades que visita (ver ilustración).
El arte de Kusama, para sorpresa de todos, seguramente ella no lo sabe, parece tener en estas tierras un furtivo admirador y, por qué no decirlo, un imitador, el ministro de Servicio Públicos, Luis Romero.
El cuestionado ministro, inspirado en la artista japonesa, como negarlo, propone pintar los postes de verde para mimetizarlos con el paisaje de la Cuesta. Esa fue la solución que propuso ante el escándalo por la denuncia del impacto negativo que genera la obra de cableado en la Cuesta del Portezuelo.
Según dicen los especialistas, las obras de la japonesa, varían en su contenido, pero a menudo incluyen formas abstractas que evocan fenómenos naturales, que sugieren crecimiento y deterioro, que en definitiva recuerdan al universo visual surrealista; una sugestiva elucidación de la lógica de Romero.