La mala tarde de los proveedores fantasmas

Los proveedores fantasmas, esos que surgieron al amparo del FCS, capaces de proveer colchones, materiales de construcción, informática y hasta material descartable para operaciones, tuvieron una pésima tarde el miércoles último.
lunes, 8 de julio de 2013 00:00
lunes, 8 de julio de 2013 00:00

Fue cuando la empresa de Energía Catamarca SAPEM convocó a comercios y empresas locales, para anunciarles su vocación de adquirir en el mercado local muchos de los insumos que, por distintos motivos, compra fuera de la provincia.

La convocatoria parecía tentadora, y ciertamente lo era, sobre todo para los que quieren venderle al Estado, más aún cuando éste paga a término, como se dice que paga la nueva empresa energética local, al menos desde que asumió la última conducción.

Pero junto a los comerciantes legítimos, aparecieron ellos, los proveedores fantasmas que surgieron al amparo de los gobiernos del FCS, esos capaces de proveer colchones, materiales de construcción, informática, hasta material descartable para operaciones y todo lo que a uno se le ocurra; esos que tienen la oficina en un portafolios.

Voraces como son, la baba se les caía cuando leyeron la convocatoria para los que puedan o quieran proveer materiales de ferretería, ropa de trabajo, elementos de higiene y seguridad, repuestos y mecánica del automotor, equipos de electricidad, elementos de limpieza e informática. Ellos pueden vender eso y mucho más.

Pero la ilusión se les hizo añico rápidamente, cuando se informó sobre los requisitos que debían alcanzar para homologar los que querían vender algo a la EC SAPEM; se habló allí de  experiencia en los rubros, estándares de calidad, estándares técnicos, trazabilidad, costos, más normas contables y legales.

En ninguna de esas cuestiones califica ninguno de los proveedores que solo saben de factureros y prebendas. Para colmo de males, los que llevaban adelante la ronda era personal especializado, de planta de la Empresa, es decir no funcionarios políticos, lo que disminuía aún más las posibilidades para algún chanchullo de esos que están acostumbrados.

Sin la posibilidad de realizar ningún negocio rápido ni millonario, uno a uno, salieron silbando bajito y pateando piedras por avenida Ocampo, donde se ubica el salón auditorio de OSDE, que es donde se realizó el encuentro.

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