Un nuevo tiempo decisivo

Este “ballotage” que comienza ahora, que no es un “alargue” de un partido, sino otra elección, el  oficialismo y las oposiciones deben reacomodarse rápidamente, casi como si no hubiera habido este primer turno de las PASO. El oficialismo es quien más señales de cambio debe dar; las oposiciones deben hacer fuerza para que nada en el oficialismo cambie.
lunes, 12 de agosto de 2013 00:00
lunes, 12 de agosto de 2013 00:00

Conocidos los resultados de las elecciones PASO comienza una semana decisiva, no solo para la elección de octubre, cuando deben elegirse tres diputados nacionales en representación de la provincia, sino también de cara al 2015.

Este “ballotage” no es un “alargue” del partido, sino otra elección, para la que oficialismo y las oposiciones deben reacomodarse rápidamente, casi como si no hubiera habido este primer turno de las PASO.

A primera vista, aparece más comprometido el oficialismo kirchnerista, que debe leer los resultados de este domingo último como una cachetazo de esa clase media que desvela a sectores desorbitados del kirchnerismo, y, lo peor, el desaire de muchos peronistas, dolidos o con bronca, que canalizaron sus emociones vía otras boletas electorales.

Para tranquilidad de los que mandan en el Gobierno kirchnerista, la respuesta electoral que obtuvo ayer tiene una sola solución: cambiar rápidamente; aceptar el mensaje de un mensaje de advertencia de que no todo está bien, ni en la gestión institucional, ni menos en lo político.

Los cambios, podrían dar las dos respuestas, que apunten a mejorar la gestión, pero podrían tener esa intención también de responder favorablemente a los cuestionamientos a funcionarios y gestiones mamarrachos, reemplazándolos con dirigentes peronistas.

En definitiva, como se analiza en cualquier mesa de bar, la mayoría de esa dirigencia ultra k, baladí casi, que no representa nada electoralmente, no tuvo el desempeño en estos primeros meses de gestión que tuvo la dirigencia peronistas; dirigente por dirigente conviene analizarlos a todos para comprender rápidamente el sentido del voto de ayer.

El oficialismo debe hacer el análisis, sin temor a nada, menos a los cambios, que son saludables y que a estas alturas parecen imprescindibles; no solo por los resultados electorales, sino por lo que se veía ya la semana pasada, que la inexistencia de un jefe de campaña a quien responsabilizar de la cadena de errores electorales cometidos por el Gobierno kirchnerista, hacía prever este resultado poco favorable.

Los que decidieron las candidaturas puestas en juego ayer deben en cierta forma estar tranquilos, porque Tomassi y Moreta serán candidatos, pero deben saber que la oferta en octubre debe cambiar también, so riesgo de perder el control legislativo.

Un capítulo aparte merece la reacción primaria, poco feliz electoralmente hacia el futuro, de quien presume ser la principal espada del oficialismo, el diputado Isauro “Taro” Molina. Anoche culpo de resultado a los que insisten con el voto a Luis Barrionuevo, que representa la política neoliberal de los ’90.

Curiosa apelación del diputado hacia un electorado que el Gobierno kirchnerista, que maneja el sello peronista, ciertamente necesita. Claramente el despiste de “Taro” Molina complica el enfoque del oficialismo hacia el futuro, que necesita de más peronismo no solo en octubre, sino más adelante, en el 2015, si la idea es continuar en el gobierno.

El Frente Cívico obtuvo ayer un buen resultado, que aunque bueno, no alcanza para ser el mejor. Ayer no gano nada, en todo caso la alianza estratégica de supervivencia entre Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, le gano al diputado José “Chichi” Sosa; a quien increíblemente se lo entregó en bandeja la pésima muñeca política del kirchnerismo, que estuvo muy lenta en no haberlo alentado y financiado para competir por afuera.

Castillistas, brizuelistas y la prensa que se emociona con el resultado de ayer del candidato de Castillo, Brizuela del Moral, deben saber que el Frente Cívico es quien menos posibilidades de crecer tiene en octubre; difícilmente pueda obtener más votos en octubre y menos en el 2015.

Ojala el empeño de Casa de Gobierno acompañe esa lógica ciudadana, que está cansada de gestiones radicales, que por eso también voto ayer como voto, es decir, en contra de gestiones de muchos funcionarios actuales que son bien radicales y que nadie comprende porqué están donde están.

El resultado de ayer deja a Luis Barrionuevo con gran expectativa de cara al futuro, pero también con muchas posibilidades de frustración, más aun que en el radicalismo.

¿Hay más gente dispuesta a votar a Luis Barrionuevo? En principio no, lo de ayer fue una epopeya; pero la respuesta podría ser si, si el Gobierno kirchnerista persiste en rechazar a la dirigencia y al electorado peronista. Si esos sectores a los que representan “Taro” Molina u Oscar Pfeiffer, que piensan que “con la marchita no vamos a ningún lado”, los representantes de una curiosa nueva política, siguen teniendo mucha fuerza en el oficialismo, ahí si Barrionuevo y todo los que representen un voto anti FCS tienen futuro electoral.

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