Ese loco lindo que para muchos es Amado “Coco” Quintar (aunque hay que decirlo también, para otros es un loco peligroso) le debe mucho al radicalismo, pero nunca pensó que la presidencia del Comité Provincial, más que prestigio, solo le acarrearían papelón tras papelón que lo desprestigian bastante y hasta la posibilidad concreta de irse al infierno, cuando le toque partir a la casa del Señor.
Es que al llegar al máximo cargo al que puede acceder un dirigente radical catamarqueño, la presidencia del Comité Provincia de la UCR, nadie creyó que llegara para mandar; más bien todo el mundillo político creía que, como todos los que lo antecedieron en ese cargo, sería un presidente títere de los que verdaderamente mandan en el radicalismo de las familias. Y no hizo falta mucho tiempo para que quedara demostrada la verdad, que Quintar no manda nada.
Hay cientos de hechos que confirman que el Intendente de Fiambala, aunque es formalmente presidente, no pincha ni corta dentro de la UCR.
El más divertido y revelador, aunque también enternecedor para las convicciones de cualquier cristiano, es cuando desde su cargo levanto falso testimonio involucrando al mismísimo Señor en sus trapisondas.
Fue el 30 de agosto del 2012, cuando orgulloso, convoco como presidente del Comité Provincia a las líneas minoritarias que, como siempre, reclamaban elecciones internas para elegir candidatos. Es que Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, los mandamases de los últimos años se niegan a utilizar las urnas y prefieren las mesas chicas para elegir a los mejores… amigos de ellos claro.
La reunión había generado expectativas en la UCR, pero finalmente se frustró porque los dirigentes boinablancas no pudieron arrancarle al Intendente una fecha para las ansiadas internas. En ese marco, "Coco" Quintar, sin otra mentira al cual recurrir que lo saque del mal momento, recurrió a la herejía de jurar "por Dios y la Virgen del Valle que habría internas".
Como se sabe desde el sábado, el radicalismo de Castillo y Brizuela no elegirá sus candidatos para octubre mediante una interna, y queda demostrado que Quintar no dice la verdad, y que para salir de cualquier mal momento no duda en levantar falso testimonio invocando a Dios o a la Virgen del Valle.
Por eso, de no renunciar al cargo de presidente del Comité Provincia, como haría cualquier persona honorable, para demostrar que aquella vez juro convencido de que lograría quebrar la postura antidemocrática de Castillo y Brizuela, Quintar no solo debe esperar otra derrota electoral por candidatos radicales surgidos anormalmente como es el dedo de dos dictadores, sino que debe esperar, por lo menos, una larga estadía en el purgatorio.