Estaba el antecedente, un tanto extraño claro, de “Peter” Casas, un soldado de la causa castillista, que de pronto y porrazo se sumó a las filas del barrionuevismo puro. Casas no solo fue el brazo ejecutor de la proscripción del líder sindical en el 2003, sino que también fue el que encauso judicialmente a la dirigencia que se plegó al plan ideado para lograr que se suspenda la elección del 2 de marzo; pero si todo eso fuera poco, todos saben dentro y fuera del barrionuevismo, que Casas detesta, odia al peronismo. Ese personaje, de la nada, así como así, un día comenzó a militar en la causa de Barrionuevo.
Pero las declaraciones del senador castillista Víctor Luna, reconociendo las altas “probabilidades” del acuerdo con Barrionuevo, que después fueron confirmadas por el propio Barrionuevo, que sorprendieron a muchos del mundillo político provincial, parece que también sorprendieron a la dirigencia barrionuevista, Pastoriza, Liliana, Rivera, García, a todos; ninguno volvió a hacer declaraciones después de aquella jornada tremenda.
Toda esa dirigencia pelea a brazo partido contra el resto por quedarse con los primeros lugares de la lista de candidatos a diputados provinciales, por lo que deberían estar dispuestos a defender los arrumacos con el castillismo recalcitrante o cualquier otra pirueta política de Barrionuevo. Pero nada.
Desde afuera, a la distancia, da la impresión que esa dirigencia, se enteró ese día de las buenas migas con el castillismo y que, a juzgar por el silencio elegido, no les gusto. Algunos aseguran que hablan en la encuesta que arrojó datos favorables al gobierno kirchnerista, en el sentido que peronistas comenzaron a volver y que en octubre votarán a los candidatos del oficialismo.
Claro, es una contradicción; después de apelar tanto al electorado peronista por el buen trato que recibirían algunos radicales reciclados en el gobierno kirchnerista, cómo explicar ahora esta alianza con el peor radicalismo de todos, el que expresa Castillo y Brizuela del Moral. En definitiva, dicen, al kirchnerismo le tenemos bronca por algunas designaciones y por algunas continuidades, pero el odio está reservado para el castillismo que nos arruinó la vida a los catamarqueños los últimos 20 años. Algo que parece no interpretar Barrionuevo del peronismo catamarqueño.