El conocido empresario y deportista Walter D’agostini encabezaría la lista de candidatos diputados del radicalismo disfrazado de Frente Cívico. La novedad se extendió en las últimas horas en el mundillo político local.
D’agostini, un empresario filo peronista en lo espiritual, pero bien pragmático por su propensión a lo comercial, había tenido antes acercamiento con el barrionuevismo, que lo había tentado con una candidatura a intendente. Obvio, la descartó porque las probabilidades en los años ’90 eran pocas.
Se mostró luego en reiteradas oportunidades con el oficialismo frentista, que alimentó su debilidad deportiva que lo llevó a correr varios Rally Dakar. Son recordadas las fotografías con Eduardo Brizuela del Moral apoyándolo en su porfía, que si no le trajo suerte deportiva si, dicen, le trajo suerte a la hora de hacer negocios con el estado radical.
Ya llegado el kirchnerismo, D’agostini hizo un cambio en su hoja de ruta política. Se apareció de golpe en los actos de campaña de Lucia Corpacci y a codazo limpio buscaba subirse al palco en busca de un registro fotográfico; y lo logró, nosotros lo retratamos en un acto en El Encuentro.
Pero ahora, el radicalismo frentista desesperado por nombres que le aporten frescura a una lista que se calcula contendrá varios impresentables, pero además también recursos, lo busca y ya habría media palabra dada.
Según salieron a decir operadores radicales, lo que lo empujó a D’agostini a la oposición, sería cierta molestia del empresario deportista con el kirchnerismo por algunas compras de vehículos de alguna área del Estado no lo tuvieron del otro lado del mostrador. ¿Será?