El joven dirigente radical, uno de los nombres más seguros a integrar la lista de diputados provinciales hasta que se reunieron Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, es uno de los que más anima una rebelión interna en el radicalismo de modo de lograr renuncias de cuestionados y su correspondiente reemplazo, con su nombre claro.
"Algunos candidatos deberían dar un paso al costado y mediante ello salvar la mística del FCS y evitar que se maten las utopías que motivan a las nuevas generaciones y que permitieron el triunfo de las PASO del 11 de agosto", manifestó en un documento del sector.
En esta línea indicó que el sector que encabeza, hasta hace pocos días embanderado con el castillismo y el brizuelismo, rechazó la candidatura a concejal de la capital, en el cuarto lugar, "porque somos distintos y no queremos ser parte de lo mismo. No podíamos traicionar a los que nos pidieron nuevas caras", dijo. ¡Qué tal!