lunes, 27 de enero de 2014
08:32
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Se supone que los legisladores nacionales no deben leer sus discursos, pero eso no es algo que se siga al pie de la letra, ni en el Senado, ni en Diputados. Muy por el contrario, en general los legisladores han tomado por costumbre llevar sus discursos escritos, incluso para usar mejor su tiempo. Pero en la sesión extraordinaria de febrero pasado, en la que se debatió el polémico acuerdo con Irán, el oficialista José Mayans interrumpió a la radical Blanca Monllau señalando que no podía leer. Luego de que la catamarqueña lo ignorara, Mayans insistió: "Pero está fuera del Reglamento. No puede venir a hacer un discurso leído, tiene que ser a viva voz”, pero la senadora opositora siguió en lo suyo.
"No sabemos quién le hace el discurso”, objetó Mayans, y una y otra vez insistió en que no podía leer, en que era "una falta de respeto al Cuerpo” y que tenía que "ser a viva voz y una expresión de su pensamiento”. Monllau se dedicó a ignorarlo, siguiendo con… su lectura.