Haciendo memoria, la gente que opinó sobre este particular, aseguró no recordar que intendente alguno de esta comuna, haya contratado personal especializado y especialmente dedicado a cuidar la puerta del despacho, acompañarlo a todos lados en sus escasas salidas a la calle, y realizar un “semblanteo” de quienes se acercan al palacio municipal, porque, hay que decirlo, ya no se ubican los “Ursos” en las inmediaciones del despacho, sino que se ubican, como quien no quiere la cosa, en lugares estratégicos del edificio, en áreas sensibles, en donde se maneja plata y esas cosas…
Muchos se preguntan, ¿a qué o quién teme Páez como para exagerar en el cuidado de su integridad física? ¿A los antimineros que se sienten defraudados? ¿A los promineros con los que no termina de cerrar? ¿A los acreedores del Municipio? ¿A los becados que le exigen un par de pesos más? ¿A los contratados que le piden la planta permanente? ¿A los menesterosos que a diario se agolpan en la municipalidad en busca de soluciones que nunca llegan?
Lo cierto es que los “patovas” ya son parte de la fotografía del municipio andalgalense, aunque se desconoce su situación laboral, y en realidad, a pocos importa eso, solamente a los más chusmas…