"Los prostíbulos son los espacios físicos en los que recae
la trata de personas para explotación sexual, y funcionan en muchos lugares de
nuestro país e incluso aún en Catamarca habilitados como whiskerías, aunque
nadie desconoce su verdadera actividad”, dijo Jalil.
El intendente recordó que
"El proyecto que impulsamos no pretende perseguir el trabajo
sexual independiente, porque la prostitución por elección personal no está
prohibida, pero si evitar que el estado siga promoviendo o haciendo la vista
gorda a una actividad en la que otros utilizan el cuerpo de la mujer como
mercancía, poniéndola en riesgo y denigrando su integridad física y psíquica”,
aseguró.
"La trata de personas, algo de lo que por fin se está
hablando y conociendo. Existe cuando se comprueba que una persona u
organización esclaviza a otra mediante rapto o engaños para explotarla sexual o
laboralmente. Esta explotación se desarrolla en los prostíbulos, por eso no
podemos permitir como sociedad continuar en la hipocresía de nombrarlos como
whiskerías. La única razón de ser de un prostíbulo es la explotación sexual de
las mujeres”.
"El Código de Espectáculos Públicos que habilita a estos
espacios en la ciudad, menciona que las mujeres "podrán alternar con los
clientes”; creo que seguir fingiendo que no sabemos lo que pasa nos ubica como
estado en un lugar deshonroso”.
"Los prostíbulos están prohibidos porque así se comprobase
que no existe trata de personas, es decir que las personas están allí por su
voluntad, está penada por la ley la explotación sexual”.
"El estado, como custodio o guarda de los derechos humanos,
no puede avalar la existencia de lugares en los que se ejercen actividades
íntimamente vinculadas a la violencia de género y a otros delitos”.
"Por otra parte, creo que el concepto de libre elección está sujeto a que esa libre
elección lo sea de verdad. Cuando en la mayoría de los casos se trata de
mujeres que no tuvieron opciones de desarrollo, es tomar de manera muy liviana
este análisis hablar de libre elección”.
"Lo que nos preocupa no es perseguir el trabajo sexual, si
no la existencia de locales con mujeres sin ninguna alternativa de vida, que
son explotadas por regentes que se llevan un porcentaje de su trabajo sexual.
Eso es ser un proxeneta. Está penado por la ley, y no podemos permitir seguir
avalando esos espacios. Paradójicamente, el sistema vigente persigue a la
prostituta en las calles y no al proxeneta. Tenemos que atacar eso y no caer en
falsos moralismos”.
Jalil informó que la próxima semana se enviará el proyecto
al Concejo Deliberante y se pedirá su tratamiento en la legislatura para
impulsar una ley provincial.