El día anterior, movilizados por Evita y Cipriano Reyes, un dirigente sindical del gremio de la carne, una multitud comenzó a marchar hacia Buenos Aires, aún desde los lugares más remotos del país, y el 17 de octubre sacudieron definitivamente las estructuras de la "gran estancia” en que la élite oligárquica, sus partidos políticos afines y las corporaciones económicas y mediáticas pretendían mantener a la Argentina.
"Era el subsuelo de la Patria sublevado...”, describió con inteligencia y sagacidad el escritor y pensador Raúl Scalabrini Ortiz, contemporáneo de aquel histórico acontecimiento, apuntando que "presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente, como la brisa fresca del río…”.
Es que los postergados por cientos de años, los humildes "cabecitas negras”, estaban allí reunidos en la plaza, pidiendo por la libertad de Perón, el coronel al que sentían como uno de los suyos, porque desde sus no lejanas funciones como secretario de Trabajo de la Nación, surgía como la garantía para abrir definitivamente las tranqueras de la sumisión y la opresión a los trabajadores.
Al margen de cualquier otra mirada, bien o mal intencionada, el punto esencial del 17 de Octubre es que la clase obrera pidió y logró la libertad de Perón, preso en Martín García, prácticamente incomunicado por los militares que ejercían el poder. Y Perón no dejó dudas sobre ello, cuando al hablar ante la monumental concentración tuvo como principal destinatario de su mensaje "a los trabajadores de la Patria”.
"Doy el primer abrazo a esta masa grandiosa, que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria”, afirmó Perón ante la fervorosa plaza que lo aclamaba.
Y proclamaba a los cuatro vientos que "es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo”.
"Esto es el pueblo sufriente…, que hemos de reivindicar”, afirmó Perón, acotando en el párrafo siguiente, que "representa un pueblo que marcha…,para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo”.
En esta nueva evocación del 17 de Octubre, las trabajadores organizados de Catamarca evocamos puntualmente estas dos frases de Perón, porque aunque en el ’45 aquella fecha se transformó en la bisagra para la vida política nacional, todavía restan muchos conquistas por reivindicar y muchos funcionarios que aún deben cumplir con el deber para que el pueblo alcance su definitiva dignidad.
Pedro Armando Carrizo, Delegado Regional Catamarca de la CGT.
Roberto Antonio González, Sec. Gral. de las 62 Organizaciones Peronistas de Catamarca.
Gustavo Rolando Carrizo, Sec. Gral. de la Juventud Sindical Peronista de Catamarca.