Como si esto fuera poco, entre esas desacreditaciones paupérrimas a los logros de esta gestión en
3 años, se siguen diciendo y escribiendo en las paredes de nuestras casas,
mensajes descalificativos e hirientes, que pretenden socavar la fuerza y la
integridad de una mujer, que lejos de decir y prometer, hace y cumple.
Varios fueron los ataques que nuestra gobernadora sufrió
desde que dio origen a una nueva manera de hacer política en Catamarca,
incluyendo a muchos jóvenes que no pertenecían a las castas oligarcas, y
concentradas de los privilegios económicos y familiares. Ella apostó
fuertemente en la renovación de los cuadros políticos.
Debió soportar nuestra gobernadora injurias sobre los
cimientos en los que se apoya, su familia, cuando en más de una pared se
hablaba de la violencia a la que era sometida. Luego le siguieron las
persecuciones de incapacidad de gestionar y conducir; para sumarse la
corrupción como eje de la noticia central, con el solo hecho de querer imponer
la atención en falsedades y que la sociedad no vea las acciones que se vienen
realizando dejando al descubierto los años de inacción del Frente Cívico y
Social.
Nuestra gobernadora lejos de sentirse menoscabada y
vapuleada, arremetió con fuerza en la construcción que se propuso, devolver a
los catamarqueños los derechos diezmados durante la opresión frentista de
inescrupulosos negociadores del hambre catamarqueño.
Durante un periodo de 20 años, los hijos de los pobres, de
los albañiles, de los panaderos, de las empleadas domésticas, de muchos
compañeros del peronismo y de otros movimientos políticos no afines al FCyS,
tuvimos que dejar nuestros estudios, porque la ola de privatizaciones que vivió
el país y el desmantelamiento que sufrió la provincia con la venta de obras
sanitarias, de la caja de ahorro, del banco de Catamarca, y otros bienes del
estado de los que el pueblo era garante, provocó que los jóvenes tuvieran que
abandonar los estudios para salir a trabajar y ayudar a la familia en el
sostenimiento de la misma.
No hace falta mucha memoria, para recordar que muchas
familias se vieron obligadas sistemáticamente por el Frente Cívico a decidir si
trabajaban con ellos o resistir una reestructuración de la provincia que
significó el saqueo del patrimonio del estado catamarqueño y con ello la mayor
destrucción del hombre en la historia,
la violación de los derechos de los jóvenes con menor poder adquisitivo, para
ascender socialmente.
Pero no fue poca la buena suerte de estos jóvenes, sino que
además, ya recibidos regresaron a Catamarca, para convertirse en empleados de
la administración pública provincial, porque así se procedió a nombrarlos en
diferentes áreas del gobierno y luego dejarlos en planta permanente.
Que irónico, recibirte para volver a ser, solo un empleado
de la planta engrosada de 20 años, sin
posibilidad de ascenso, ni expectativas de crecimiento en laboral ni social.
Entonces hoy, ya superada la etapa del cambio de
gobernantes, nos encontramos ante una verdadera oportunidad y es la que permite nuestra gobernadora a las terceras y
cuartas líneas, hijos de panaderos, de albañiles, de amas de casas, tener un
trabajo digno, que nos da la posibilidad de recuperar el tiempo perdido y
lesionado por las decisiones del FCyS, posicionándonos ante la posibilidad de
volver a estudiar y obtener un título terciario, universitario, y devolver a
Catamarca esa inversión, pero no siendo empleados del estado, sino hombres y
mujeres con capacidad técnica y política para proponer y sostener una nueva
manera de hacer política en Catamarca.
Aún quedan muchos jóvenes como nosotros que necesitan esa
oportunidad, pero nosotros los verdaderos protagonistas y testigos de ese
gesto, sabemos que Lucía es la opción que defendemos, porque fue y seguirá
siendo la que nos devolvió la fe, oportunidad, igualdad, inclusión y
valoración.
AGRUPACIÓN
ELIJO LUCÍA