La idea de pensar que estaríamos mejor en otra realidad ha
atravesado la historia de nuestro país y de nuestra provincia, claro.
En Catamarca, desde el inicio se impuso un modelo donde unos
pocos acomodados mandaban, para beneficio exclusivo de esa clase, y donde la
mayoría solo obedecen. "Una simulación democrática", dirían los
especialistas.
Lo alternativo a ese modelo, que sería una capitalización
del fracaso en forma autocrítica y consciente, rigió en muy pocas oportunidades
de nuestra historia, y quienes intentaron implementarla terminaron muy mal.
Derrocados y encarcelados o estigmatizados.
De cara al futuro, considerando las características y el
accionar actual de los posibles candidatos, no hay posibilidades de ilusionarse
con un poder equilibrado, porque todos, con mayor o menor intensidad, aunque se
digan peronistas, responden a ese modelo que beneficia a las minorías.
Quizás, el caso más paradigmático, sea el de Luis
Barrionuevo, un dirigente sindical político, de orígenes muy humilde de
Catamarca, dispuesto a jugar abiertamente a favor del triunfo electoral FCS.
Pero Barrionuevo no es el único, otros, que también se
denominan peronistas, están dispuestos a hacer lo mismo; de hecho, ya lo están
haciendo.