El día que Oscar Castillo ofendió a todos

Oscar Castillo es una persona tan insustancial que ciertamente no vale la pena ocuparse de él, pero su soberbia, y lo peor, su interés por mantener secuestrada la política, merece ser criticada.
lunes, 6 de octubre de 2014 07:57
lunes, 6 de octubre de 2014 07:57

Por suerte, el gobierno kirchnerista de Lucia Corpacci acertó con la convocatoria a una reforma de la constitución provincial, instando prácticamente a que la sociedad se organice, presione y vigile a sus dirigentes políticos. La idea parece ser clara, es una exhortación a que nuestros dirigentes políticos "hagan” política en serio, y no eso que hacen habitualmente que solo beneficia a muy pocos.

Es lo que pasa y puede verse con total claridad en el radicalismo catamarqueño, donde la política esta secuestrada por dos dirigentes, que deciden toda la vida interna partidaria; por eso es que cada tanto surgen voces de dirigentes que hablan de rescatarla por la vía democrática, las internas partidarias que espantan a los Castillo, los Brizuela del Moral y a sus sargentos partidarios.

Esa propuesta del oficialismo provincial, obviamente no gusta a dirigentes que prefieren las mesas chicas o los consensos chiquitos y no los amplios. En ese lote hay que anotar al eterno Oscar Castillo, que parece obsesionado con la idea de implantar en la provincia un régimen antidemocrático como el que impuso en la UCR.

Para manifestarse en ese sentido aprovecho el escenario y la prensa que brindo la vice gobernación, que ingenuamente lo invito para que elogiara los foros que organizo, y termino criticando al gobierno provincial y a todos los enrolados con la idea de renovar la política ampliando los canales de participación de los ciudadanos.

Así debe entenderse la soberbia de Castillo hablando despectivamente del Club Villa Cubas, pero también UNCa, el Colegio de Abogados o la Junta de Estudios Históricos, organizaciones que son presididas por propios militantes del radicalismo.

Pero ese día, en el escenario que le propicio la vicegobernación, Castillo también aprovechó para criticar a su socio, Eduardo Brizuela del Moral. Fue cuando le consultaron por su ausencia y de la de sus seguidores en el encuentro. Castillo, burlándose, dijo que Brizuela no había sido convocado por un problema de "teléfonos”, cuando en realidad nunca hubo interés de convocarlo; y sobre los legisladores brizuelistas, Castillo opino que no concurrieron con él, porque sino Brizuela después tendría que ir solo. "Pobre” le faltó decir.