lunes, 10 de noviembre de 2014
08:04
El joven Juan Olaz, militante radical y franjista, y por eso
mismo designado presidente de la junta electoral que debe lidiar con la
renovación de autoridades del Centro de Estudiantes de
la Facultad de Humanidades
de
la Universidad
Nacional de Catamarca (UNCa), es exponente de una militancia
que ciertamente mete miedo.
Olaz, un simple estudiante universitario, aunque portador de
los beneficios de pertenecer a
la Franja Morada, es conocido por su prepotencia
para tratar a funcionarios y docentes universitarios, actitud que repitió con
las mismísimas autoridades de
la Justicia Federal, a quienes les hizo pito catalán
cuando le ordenaron suspender las elecciones a las que había convocado.
Olaz, en representación de
la Franja Morada habrá
que creer, no solo realizó las elecciones que
la Justicia le prohibió,
sino que ya adelantó que continuará adelante con la puesta en funciones de las
nuevas autoridades elegidas en el centro de estudiantes, obviamente radicales.
Se puede pensar en sentido contrario, pero el joven
universitario, su caso, agita los peores fantasmas, porque es la cabeza de una
patota que representa a los que quieren que se piense igual, parecido o
calcado; y para los que osan pensar distinto, ni justicia, y
la Justicia institución se
opone, "nos la pasamos por las bolas”, como dice la calle. Grave, muy grave.