La obra en cuestión se encuentra ubicada en la calle
Bárcena, en el solar que ocupaba la terminal de ómnibus, edificación que está
en pleno proceso de refacción para adecuarla a las necesidades del cuerpo
legislativo municipal, el que al menos desde hace más de tres años que está como entonces,
cerrado e inconcluso.
En alguna oportunidad, hablamos con el titular de la empresa
que fuera contratada para la ejecución de dicha obra, el señor Armando
Rodríguez, quien nos comentó, con mucha indignación, que no van a poner ni un
ladrillo hasta que el municipio les pague lo que largamente les debe,
manifestando que no se explica por qué tanta demora en la erogación ya que se
supone –al menos se supone…- que la operación sería solventada con fondos de
regalías mineras, por lo que resulta un tanto imposible pensar en la falta de
dinero, ya que se sabe que esa cuenta es bastante abultada y el dinero es
utilizado en gastos corrientes y suntuarios.
Lo más llamativo es que las autoridades del Concejo no se
preocupan por culminar esta obra que les posibilitará mayor comodidad en las
tareas legislativas y políticas, al menos nadie recuerda que el presidente o
algún concejal hubiera realizado reclamos por esta obra, aún sabiendo del
perjuicio que ocasiona a Rodríguez que inocentemente paga las consecuencias de
la irresponsabilidad y estulticia de Páez, Cativa y su tropa de sicarios
rentados.