Dos obras, dos estilos diferentes

Parecen lo mismo, pero no lo son.
lunes, 3 de noviembre de 2014 07:54
lunes, 3 de noviembre de 2014 07:54

Lucía Corpacci inaugura hoy el Centro de Integración e Identidad Ciudadana, que comenzará a funcionar en el edificio del antiguo hotel Sussex, que fue adquirido y reconstruido a nuevo durante la gestión actual.

El ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral también construyó e inauguró hoteles nuevos; no uno, sino dos, las soberbias y costosísimas hosterías de Cortaderas, en Tinogasta, y El Portezuelo.

Se trata de proyectos con estilo faraónicos que quedarán por generaciones, pero sin un sentido práctico. Ambas lujosas hosterías no tienen utilidad alguna y solo fueron construidas para derrochar el dinero público.

Las grandes construcciones del faraón Eduardo Brizuela del Moral, y decimos grande por el costo en sí que tuvieron y no por la utilidad que se le pueda dar, no tienen sentido turístico, ni social ni nada que se le parezca.

Más allá de las diferencias abismales de los costos y otras minucias, aunque parezca ser lo mismo, destinar dineros del erario público a construir alberges, hay algo diferencia a lo que hoy inaugura Corpacci de lo que antes inauguró Brizuela del Moral.

Se trata de su finalidad. Las millonarias e incompletas, y por lo tanto, limitantes para cumplir el rol para el cual fueron pensadas (calcúlese que las hosterías de Cortaderas y El Portezuelo carecen de obras de infraestructura eléctricas propias), ni bien fueron inauguradas, fueron entregadas a precio vil a manos privadas para su explotación.

El Centro de Integración e Identidad Ciudadana, que comenzará a funcionar en el edificio del antiguo hotel Sussex aquí en Capital, ofrece ahora una capacidad de hospedaje de alrededor de 140 plazas, para en forma totalmente gratuita dar vacaciones a los chicos de toda la provincia que culminen el nivel primario en las escuelas públicas.

Rápidamente salta a la vista la diferencia principal, es el impacto social de una y otra inversión.

Demás está decir que los que queremos una sociedad más justa, con mayor oportunidad para las mayorías, nos sentimos defraudados con gobiernos que destinan millones para construir hosterías que después benefician exclusivamente a amigos; asimismo, todos sentimos una inmensa alegría que beneficiará a los sectores más humildes.