No es común que en el tercer año de su gestión un gobernante
mejore en la consideración pública, pero Lucia Corpacci cierra el año 2014 con
una notable aceptación ciudadana.
Con la ausencia política de "tanques” políticos como podrían
ser Eduardo Brizuela del Moral, Oscar Castillo o Ricardo Guzmán, Corpacci
gobernando mejoro en las encuestas realizadas en el interior, y lo más
alentador para el oficialismo, en la mismísima Capital, donde el voto radical
es sumamente solido, o al menos eso es lo que se creía.
La mejora en la aceptación de la gestión de Corpacci, obvio,
tiene distintos motivos, que se relacionan con quien explica el avance
corpaccista.
Para los peronistas, Lucia mejoró en el electorado peronista
por obras como la recuperación del ex Hotel Sussex, una obra cara al
sentimiento peronista.
Para otros, el electorado independiente comenzó a comprender
el sentido de cambio de la gestión Corpacci, recién a partir de conocerse el
proyecto de reforma en lo que se refiere a quitar privilegios a la clase política.
Para otros, la mejora está relacionada con la mejora de los
servicios públicos y la concreción de obras importantes como la inauguración a
mansalva de viviendas en el interior y de modernas escuelas.
Pero hay también quienes creen que la mejora en la
consideración ciudadana de Corpacci, está relacionada con la decisión firme de
avanzar contra poderosos con nombre y apellido. Se cita el ejemplo de la
arremetida del Gobierno contra el empresario Guido Moguetta, beneficiario
durante la gestión del FCS de créditos millonarios que no se sabe si los pago
al Banco de Catamarca, para acceder el negocio millonario de la terminal de
ómnibus.
Muchos creen que cuando se hablo de cambio antes del 13 de
marzo de 2011, este mensaje se refería a medidas como esta, la de terminar con
los oprobiosos negociados de las sucesivas gestiones radicales. Faltan varios,
pero es bueno el comienzo de la terminal de Moguetta.