Maximiliano Walther, hijo de Catalina Krapp, se quejó
amargamente por radio porque estuvo más de 48 horas sin luz en la hostería que
obtuvo mágicamente, por obra y gracia de su señora madre, una de las
funcionarias preferidas de Eduardo Brizuela del Moral.
Walther, muy enojado, explicó que para mantener funcionando
su emprendimiento, el que se financió con millones del erario público, tuvo que
recurrir a generadores que arrancan con combustible, a otro precio claro.
Al hacer su reclamo en la empresa EC SAPEM, a Walther se le
explicó que las demoras en resolver el corte de luz obedecieron a que las
cuadrillas de operarios estaban dedicadas a normalizar el servicio en
La respuesta, obvio, no le gustó al joven Krapp, seguramente
confiado que en otros tiempos, otra vez, el privilegiado hubiera sido él.
Por suerte, la cosa parece que cambió, y corresponde
resaltar la actitud de