Ejemplos de
esa aseveración es la cantidad de infracciones en lo que hace a la seguridad pública, la falta de respeto
a las más elementales normas de tránsito, al descuido de los espacios verdes, a
la higiene urbana, al deterioro notable y progresivo de
Estima la
gente que tiene sentido de realidad, que seguramente esa es una de las razones
por la que hay tanto desquicio en la administración municipal. Al encerrarse en
su despacho inviolable, el intendente desconoce lo que pasa afuera y nunca se
entera de las cosas que pasan, y se nutre de las falsas versiones que le
transmiten sus sicarios.
Pero sin
dudas las áreas más deficientes son la de Seguridad Ciudadana y la de Obras
Públicas. En el primer caso, la enorme cantidad de empleados con que cuenta no
tiene la adecuada capacitación para trabajar por la seguridad pública, ni
tampoco el interés y el compromiso para hacerlo, como para mirar para otro lado
cuando un menor irresponsable pasa un semáforo con luz roja, o cuando circulan
motos con estruendosos rugidos y a alta velocidad. Mientras los agentes tengan
celular, está todo bien para cumplir el horario más aceleradamente. Situación
que es harto conocida por los jefes y no pasa inadvertida por la gente, aunque
eso no es preocupación de los jerarcas del municipio.
En el tema
Obras Públicas, toda la gente reconoce que tras la renuncia de Dito Salas, el
área ha quedado en manos de un ignoto albañil que al parecer no tiene idea de
lo que es la obra pública y el consecuente mantenimiento y conservación. Prueba
de ello es el estado en que se encuentran todas las obras del municipio, como
Cuando
asumió Páez, la gente especuló con el "cambio” que proponía en su campaña a
partir de su apariencia de joven humilde y sencillo, maestro de la escuela
Normal, amante del deporte y educado transeúnte de la ciudad. Al llegar al
poder, por circunstancias meramente coyunturales, el hombre sufrió una notable
metamorfosis cuyo perfil, lo aisló de la
sociedad.