Municipio ausente

Andalgalá © A medida en que pasan los tiempos, la ciudadanía de Andalgalá se va dando cuenta de que el municipio conducido por Alejandro Páez está cada vez más ausente en el quehacer comunitario cotidiano.
martes, 30 de diciembre de 2014 09:35
martes, 30 de diciembre de 2014 09:35

Ejemplos de esa aseveración es la cantidad de infracciones en lo que hace a la seguridad pública, la falta de respeto a las más elementales normas de tránsito, al descuido de los espacios verdes, a la higiene urbana, al deterioro notable y progresivo de la Nueva Terminal de ómnibus, a las deficiencias en el alumbrado público, y, en definitiva en la casi mágica desaparición de los funcionarios que rara vez aparecen en público, comenzando por el propio intendente que literalmente ha dejado de transitar las calles de la ciudad, como lo hacía cuando estaba en el llano y era un laburante más entre muchos.

Estima la gente que tiene sentido de realidad, que seguramente esa es una de las razones por la que hay tanto desquicio en la administración municipal. Al encerrarse en su despacho inviolable, el intendente desconoce lo que pasa afuera y nunca se entera de las cosas que pasan, y se nutre de las falsas versiones que le transmiten sus sicarios.

Pero sin dudas las áreas más deficientes son la de Seguridad Ciudadana y la de Obras Públicas. En el primer caso, la enorme cantidad de empleados con que cuenta no tiene la adecuada capacitación para trabajar por la seguridad pública, ni tampoco el interés y el compromiso para hacerlo, como para mirar para otro lado cuando un menor irresponsable pasa un semáforo con luz roja, o cuando circulan motos con estruendosos rugidos y a alta velocidad. Mientras los agentes tengan celular, está todo bien para cumplir el horario más aceleradamente. Situación que es harto conocida por los jefes y no pasa inadvertida por la gente, aunque eso no es preocupación de los jerarcas del municipio.

En el tema Obras Públicas, toda la gente reconoce que tras la renuncia de Dito Salas, el área ha quedado en manos de un ignoto albañil que al parecer no tiene idea de lo que es la obra pública y el consecuente mantenimiento y conservación. Prueba de ello es el estado en que se encuentran todas las obras del municipio, como la Terminal, las calles, las veredas inconclusas, los campings, las postas, el alumbrado, la plaza 9 de Julio, emblema de la ciudad.

Cuando asumió Páez, la gente especuló con el "cambio” que proponía en su campaña a partir de su apariencia de joven humilde y sencillo, maestro de la escuela Normal, amante del deporte y educado transeúnte de la ciudad. Al llegar al poder, por circunstancias meramente coyunturales, el hombre sufrió una notable metamorfosis  cuyo perfil, lo aisló de la sociedad.