lunes, 10 de febrero de 2014
11:50
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Actué o no la Justicia, el ex gobernador quedó como único responsable de que el camping municipal de El Rodeo estuviera localizado en una zona expuesta a las crecidas; fue él, Brizuela del Moral quien inauguró.
Es también responsable de que los puentes de la villa no tuvieran la capacidad para canalizar el volumen de agua, piedras, madera, barro que trae cuando crece, y de que colapsaran y operaran como diques para incrementar la potencia asesina del último alud, que terminó con la vida de varias personas.
Fue él que los mandó a construir sin tener en cuenta estudios anteriores que advertían cuestiones importantes que se desoyeron. Fue él, y nadie más que él, el responsable de que no instalara un sistema de alarmas tempranas para alertar sobre las crecientes, para evacuar más rápido.
A estas alturas es prácticamente innecesario que la Justicia Provincia actúe. La Justicia adicta al FCS podría por caso determinar que la gestión brizuelista no tuvo nada que ver con la reapertura del camping de El Rodeo en el mismo lugar donde otros intendentes habían lo prohibieron, o que los puentes no contribuyeron a agravar la creciente de río y de que oportunamente se instalaron las alarmas preventivas. Pero a estas alturas, ¿quién le cree a la Justicia local?
Eduardo Brizuela del Moral quedó marcado para siempre como el responsable de lo que pasó el 23 y el 24 de enero en El Rodeo.
No hizo falta esta vez, como hizo históricamente el radicalismo catamarqueño, ninguna campaña de demonización; todo decanto solo, con el correr de los días.
Adviértase esta única diferencia con las campañas que emprendía el radicalismo: antes, se instalaban los casos, las acusaciones, en sede judicial, donde nunca se resolvía nada concreto, para que el beneficio de la duda perjudicara al acusado para siempre, porque quedaba estigmatizado.
Hoy la cuestión es que si el caso llega a la Justicia, y por la presión social se logra que ésta investigue, será para empeorar la situación del acusado, que en definitiva, igualmente quedará para siempre estigmatizado.