¿Es genuino lo de Guzmán, o es otro engaño al electorado?

Persiste la legítima duda sobre las verdaderas intenciones de una dirigencia muy poco creíble.
jueves, 20 de febrero de 2014 08:17
jueves, 20 de febrero de 2014 08:17

El movimiento político que pretende encabezar Ricardo Guzmán, ¿en serio aspira mejorar el radicalismo catamarqueño, democratizándolo, depurándolo de personajes como Oscar Castillo o Eduardo Brizuela del Moral, o, como ya pasó antes, solo busca simular cambios que no son tales, que en realidad garantizan beneficio para las familias conservadoras que cooptaron el radicalismo?

Hace 100 años, el radicalismo era una fuerza política popular, aunque como en todo el territorio nacional, dividido en dos fracciones: los orgánicos, que respondían al presidente Yrigoyen, y los reaccionarios, que respondían al vicepresidente Luna. Esa fuerza era la contracara del conservadurismo enrolado en la Concentración Catamarqueña.

A caballo de esa división, los conservadores provinciales, fuerza política que representaba a un grupo de familias emparentadas entre si, volvieron al poder en 1920. El candidato elegido en las boletas del radicalismo, Ramón Clero Ahumada, venia de pertenecer a los conservadores que se aliaron con una de las fracciones radicales.

A Ahumada lo sucedió otro conservador, supuestamente opositor porque llegaba aliado a la otra fracción del radicalismo.

Es a partir de estos sucesos políticos que el radicalismo catamarqueño fue copado por los conservadores.

Ahora, 100 años después, el radicalismo se encuentra quebrado, en franca decadencia por las fechorías de hacendados y reconocidos ciudadanos de apellidos ilustres, que para mantener el control de las finanzas públicas se aliaron con regímenes militares sangrientos, participando activamente  en cuanta revuelta antidemocrática surgiera, eliminaron la democracia interna dela UCR implantando el eufemismo del "consenso”, y un sinfín de fullerías por el estilo.

De todo eso participo un hijo dilecto de esas familias conservadoras, que cooptaron el radicalismo catamarqueño, Ricardo Guzmán, el mismo que hoy se presenta mesiánicamente ante los radicales.

Falta todavía que mucha agua pase bajo el puente y fundamentalmente resta ver si en el 2015 Oscar Castillo no es candidato a senador nacional por la UCR, o que rol se le asignara a Eduardo Brizuela del Moral y otros tantos figurones.

Si esto que emprende ahora Guzmán termina beneficiando los ideales puros del radicalismo, los que tan bien representaban los Alfonsín, los Illia, las Perla Quiroga o los Pablo Bordón aquí en Catamarca, será legitimo; pero si los que se benefician son la descendencia de esas mismas familias hacendadas y de apellidos ilustres que coparon el radicalismo hace 100 años, habrá que concluir que se trató de otro engaño al electorado radical y catamarqueño.

 

 

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