El Ancasti esconde a Brizuela del Moral

En un bien orquestado trabajo mediático, desde calle Sarmiento quieren inducirnos a pensar que Eduardo Brizuela del Moral no participó de la corrupción “del gobierno anterior”; parece una desesperada maniobra para insuflarle aire boca a boca para reanimarlo.
martes, 4 de febrero de 2014 08:05
martes, 4 de febrero de 2014 08:05

Evidentemente, en los multimedios también hay empresarios que añoran ese paraíso de rapiña que supo recrear el Frente Cívico en Catamarca, lleno de seres venenosos animados solo por la obsesión por el dinero fácil; sino, no se explica por qué, a uno de sus principales responsables, se lo preserva.

Viene pasando seguido en El Ancasti. Pasó cuando hace unas semanas apareció un artículo responsabilizando a las gestiones del FCS la responsabilidad política de las fechorías cometidas por los Taselli con la ex EDECAT.

Y pasó el fin de semana pasado, cuando se publicó un artículo y una editorial en el que se daba cuenta de una investigación sobre las peligrosas consecuencias de las crecidas del Río Ambato, que la gestión de Eduardo Brizuela del Moral desoyó al mandar a construir puentes en El Rodeo, donde el jerarca tiene su particular "Nido del Aguila".

En ambos trabajos, se evita nombrar al ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral y al único que se lo menciona es al intendente Casas Doering, el eslabón más débil de la cadena de responsables políticos de la reciente tragedia por la crecida del Ambato.

A continuación, transcribimos esos trabajos, obvio, sin los inocentes olvidos de El Ancasti.

NOTA 1 – INFORMACION GENERAL

Puentes de la polémica: las advertencias que no se oyeron

La Escuela de Geología de la UNC elevó en 2000 un pormenorizado diagnóstico sobre el río Ambato y sus cruces. 9 años después dos puentes se construyeron sin tomar en cuenta las alertas.

En el año 2000, tras una serie de acontecimientos en los que la naturaleza puso en evidencia el poder destructivo del cauce del río Ambato, las autoridades de la villa de El Rodeo pidieron a geólogos y expertos de la Universidad Nacional de Córdoba que realizaran un estudio respecto a las inundaciones repentinas que sufría parte de la población rodeína durante la época estival.

Tres expertos en esta área llegaron a El Rodeo y realizaron el trabajo durante varios días, para finalmente elevar un informe con lo que ellos consideraban las advertencias más importantes.

Al menos dos años antes de que se entregara aquel informe, técnicos de la Dirección de Hidráulica de la Provincia enviaron una notificación a la intendencia rodeína para alertar sobre la inconveniencia en la utilización de espacios linderos al cauce del Ambato, porque son "proclives al anegamiento cuando el río satura su cauce, en particular, durante la época estival".

Pero ninguna advertencia se tuvo en cuenta, cuando en 2001 se firmó el Decreto Nº 111 por el cual se formó una comisión para analizar una propuesta para construir puentes sobre el río Ambato. Pero no fue sino en septiembre de 2007, DURANTE EL GOBIERNO DE EDUARDO BRIZUELA DEL MORAL, cuando comenzó a perfilarse la construcción de dos puentes, uno sobre la calle Las Dalias (la calle principal de El Rodeo) y otro sobre la calle Las Hortensias (la que va desde el Mástil hasta la escuela).

El 27 de septiembre de aquel año, se reunió el Consejo Técnico de Vialidad Provincial para emitir una recomendación respecto al proyecto de construcción de ambos puentes. En el acta Nº 972 de la repartición se describe cómo serán los puentes, de qué materiales se harán y de qué manera se ubicarán los terraplenes de acceso y los muros laterales de sostenimiento. Todo el proyecto, señala el acta, fue realizado por Vialidad Provincial y se aconseja la construcción de la obra, con un presupuesto inicial de $2,8 millones y 12 meses de plazo.

El acta de Vialidad Provincial destaca en un punto que la recomendación se sostiene en "dar continuidad al tránsito en toda época del año", aun sabiendo que "el río Ambato, por sus características de río de montaña, produce serios inconvenientes por crecidas repentinas, interrumpiendo el tránsito peatonal y vehicular".

El afán de los cuatro ingenieros que firmaron la recomendación era mantener la circulación vehicular en las dos calles citadas, donde había puentes peatonales "que tienen que ser demolidas para la construcción de los puentes".

La firma de la recomendación generó, posteriormente, el llamado a licitación para que las empresas ejecutaran el proyecto de Vialidad Provincial. Hubo dos convocatorias en 2008 y finalmente el 13 de enero de 2009 se adjudicó la obra a la empresa Guido Mogetta Constructora, con un presupuesto de $3,5 millones, según consta en el decreto Nº 06 del entonces Ministerio de Obras y Servicios Públicos. El 21 de diciembre de 2010 se inauguraron los puentes sobre las calles Las Hortensias y sobre Las Dalias, que tuvieron un gasto final de $4 millones. En enero de 2009, además, las autoridades de la comuna rodeína junto con las principales figuras del Gobierno de la provincia, CON BRIZUELA DEL MORAL A LA CABEZA, cortaban las cintas de la refuncionalización del camping municipal.

Exactamente 4 años y un mes después de la apertura de los puentes, el 23 de enero de 2014, el aluvión que trajo el río llenó de barro, piedras y muerte los dos lugares en los que se habían reiterado las advertencias sobre sus riesgos.

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Metros de longitud y 8,3 metros de calzada (ancho) tienen los puentes de las calles Las Dalias y Las Hortensias, sobre el río Ambato.

NOTA 2 – EL MIRADOR POLÍTICO

El camino a la catástrofe

La tragedia del Ambato expuso con cruel crudeza las consecuencias que pueden derivar de la improvisación...

La tragedia del Ambato expuso con cruel crudeza las consecuencias que pueden derivar de la improvisación y la demagogia en la administración de los recursos públicos.

La priorización de obras impactantes y espectaculares persigue el objetivo de captar votos en detrimento de lo necesario y urgente. Lo inconveniente de este criterio cortoplacista está largamente demostrado en Catamarca, provincia que ha tributado millones de pesos, por ejemplo, a un megaestadio de fútbol o una hostería que nadie ocupa en la cordillera de los Andes, pero carece de infraestructura energética e hídrica aceptable. ESO FUE LA GESTION DE EDUARDO BRIZUELA DEL MORAL.

Se gasta(ba) en lo que se ve, porque se supone que se vota en función de eso. Lo que no se ve, lo que no ha de tener efectos sensacionales inmediatos en el electorado, no merece mayores esfuerzos presupuestarios. Bajo tal concepción se han inaugurado numerosas obras faraónicas, planteadas por el gobernante de turno (EDUARDO BRIZUELA DEL MORAL) como históricas y determinantes para el progreso local, que en realidad significaron el retaceo de recursos a lo esencial.

Las derivaciones de este miope principio rector de los gobiernos (DE EDUARDO BRIZUELA DEL MORAL), que se habían venido experimentando en el deterioro de la calidad de vida, mutaron el jueves 23 de enero al desastre. Aluviones de lodo y piedra precipitados por la cuenca que nace en el Manchao, el pico más alto de la cadena del Ambato, arrasaron El Rodeo y Siján, en Pomán, con el tétrico saldo de 12 muertes hasta ahora.

Las explicaciones que estriban sólo en lo extraordinario del fenómeno natural son de una insuficiencia patética. La misma cuenca había sentado precedentes de su poderío, sin que esto se tradujera en mínimas previsiones para las nada extrañas crecidas. En la edición de hoy (ver páginas 2-3) se da cuenta de un informe de la Universidad Nacional de Córdoba fechado en agosto de 2000 –hace casi 14 años- que advirtió sobre la peligrosidad de la situación de El Rodeo, informe que se sumó entonces a extendidas opiniones coincidentes de rodeínos y veraneantes.

Como nada se hizo, como se insistió en localizar el camping rodeíno en el mismo lugar donde ya había sido devastado, como ni siquiera se estructuró un sistema de alarmas tempranas para las crecidas, como no se organizaron recorridas periódicas para detectar en los cauces la formación de los embalses naturales que precipitan los aluviones cuando revientan, resulta injusto culpar a la suerte por lo ocurrido.

El camino hacia la catástrofe se transitó irresponsablemente. Los catamarqueños no sufren por simple infortunio, sino por la construcción de las condiciones para la tragedia. Nada es gratis.

"¿Qué quieren que le haga?”

Si algún provecho puede extraerse del dolor, es el de modificar las conductas que contribuyeron a provocarlo.

En El Rodeo, las críticas se concentran en el puente llamado "del mástil”, que colapsó con la creciente y, al parecer, dirigió el alud hacia la zona de la Hostería Villafáñez, por el cauce natural del río. Los puentes de la villa ambataña tienen capacidad para canalizar 200 metros cúbicos de agua por segundo; el alud los sacudió con 500 metros cúbicos de agua y escombro por segundo, más del doble.

En Siján, a horas de que se produjera el alud, se habló de la obra río arriba de un azud nivelador para toma de agua, que se habría iniciado a pesar de las recomendaciones de los lugareños en contra de hacer movimientos de suelo allí en temporada de crecientes.

Cualquier conclusión sería en este momento prematura. Hace falta un estudio profundo de lo ocurrido para saber a ciencia cierta si la intervención humana en los ríos agravó los efectos destructivos de la furia desatada de los elementos. No es posible por ahora emitir juicios definitivos, sean éstos condenatorios o absolutorios.

Sí están claras, en cambio, las omisiones, increíbles en una provincia que es pura montaña. No puede negarse que se permitió la construcción de viviendas sobre el cauce del río, ni que se instaló un camping expuesto a las crecientes, ni que no existe el sistema de alarmas tempranas en una cuenca que fluye casi a pique desde la cima más alta del cordón ambateño.

El intendente de El Rodeo, Félix Casas Doering, cometió unas declaraciones antológicas por su síntesis. Confesó que, pese a que está prohibido pernoctar en el camping, no hizo nada para impedirlo porque los acampantes se negaban a acatar sus sugerencias. Es decir: el intendente no utilizó el poder de policía que tiene para hacer cumplir las normas de su comuna. Se excusó: "No se los puede detener, porque quizás alguno tiene un pariente en la política, sacan la chapa y dicen ‘no me toqués’. Lo saque o no, ya depende de la policía y no del municipio”.

Nótese el sensato orden de prioridades del intendente sobre un asunto que hace a la seguridad pública de su comuna. La eventual relación con alguien de "la política” proporciona impunidad a los infractores en El Rodeo. De semejante línea de razonamiento, surge lógico el corolario de lo que pasará a la historia de la filosofía como el "teorema de Casas Doering”: "Chocamos con que la gente es muy imprudente y no le importa nada. Cuando suceden las cosas recién le importa ¿Qué quieren que le haga?”

Grotesco, pero no tanto

El "teorema de Casas Doering” puede parecer grotesco, pero resume toda una idiosincrasia. Es más cómodo y rentable electoralmente no incordiar con el cumplimiento de normativas que preservar la seguridad, como rinde más gastar millones en obras faraónicas para impresionar al zonzaje que invertir en infraestructura básica. Y cuando pasa algo grave, cuando las lamentables consecuencias de esta mediocre concepción se hacen sentir, en ocasiones con la brutalidad de lo ocurrido en El Rodeo y Siján, pues… "¿qué quieren que le haga?”: así son las cosas, los caminos del Señor son inescrutables, el destino está empeñado en deshacer.

La desidia, la improvisación, la demagogia y las corruptelas constituyen una peligrosa combinación.

Después de la tragedia del Ambato, en la columna Cara y Cruz de este diario se abordó la necesidad de una reflexión sobre lo acontecido. "Queda el acre sabor de la impotencia, más intenso por la duda, que atormenta como un remordimiento: ¿los funestos aludes fueron una fatalidad o habría podido hacerse algo para evitarlos y prevenirlos?”

Aunque la reflexión deba aún profundizarse, la pregunta ya tiene su respuesta.

CAJONES

Las explicaciones que estriban sólo en lo extraordinario del fenómeno natural son de una insuficiencia patética.

Si algún provecho puede extraerse del dolor, es el de modificar las conductas que contribuyeron a provocarlo.

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