Cabe recordar que Álvarez fue presidente del radicalismo
local, surgido de elecciones internas, después de muchos enfrentamientos se amigó
con José Perea quien finalmente lo incorporó al FPV y lo hizo concejal, en la
vorágine de sus impulsos en contra de Alejandro Páez y todo lo que él
significa.
En la actualidad, se comenta con demasiada insistencia que
él, Roberto Némer y Perea se integran desde afuera, en el esquema neo radical
que gobierna Andalgalá. La etapa más penosa de este concejal, fue durante la
irrupción de Ángel Mercado a quien aduló hasta el bochorno ajeno y a quien hoy
denota sin temblores en la voz.
Tanto es así que en casi todas las votaciones del Concejo
Deliberante, en único voto en contra de las propuestas oficialistas, es el de Gloria
Peña.
Estas consideraciones nos llevan a inferir que Álvarez está intentando
recomponer con el radicalismo, habida cuenta de que para muchos el ciclo
kirchnerista está acabado y que se viene una nueva etapa radical en el gobierno
de Catamarca.
Eso explica su presencia ante los pies de Oscar Castillo, en
este caso, aunque le sobran rodillas para muchas genuflexiones.