El senador José Eduardo Perea, que concurre a su trabajo en el
Senado provincial y cuando regresa a esta ciudad, desaparece como si se lo hubiera
tragado la tierra. Nadie sabe qué hace o deja de hacer, nadie conoce su labor
legislativa, ni la cantidad de proyectos que ha presentado en beneficio de este
pueblo que tiene todo por hacerse.
Por ahí, a las cansadas la popular se entera de que estuvo
reunido con Páez a quien dijo odiar hasta la obsesión y la pesadilla, pero
claro, esa "popu" no conoce de alianzas espurias ni de contubernios
de conveniencia.
Por otro lado, hay dos diputadas a las que directamente no
se les ve el pelo nunca. Macarena Herrera del FPV, cuyos padres viven en Huachaschi,
que literalmente desapareció desde hace muchos años, y Alcira Moreno, protectora
del inefable Brizuela del Moral, que no vaciló en vender a sus compañeros de
ruta con tal de conseguir su candidatura, la unificación
del..."nuevo" FCyS, y los 600 mil que puso Páez para esta operación.
Moreno se esfumó luego del 10 de diciembre cuando asumió su
cargo, y ni siquiera se supo si alguna vez vino a visitar a su madre, y si
vino, lo hizo de incógnito porque en realidad, nadie la vio.
La gente común de este pueblo se lamenta a diario de la
escasa calidad humana y política de estos tres becados, porque los que viven aquí
y ven cada día la decadencia social, y los critica porque con tres
legisladores, alguno, alguna vez, podría
levantar la voz en las Cámaras para defender al pueblo que supuestamente
representan.