Fue la más feroz y criminal dictadura, que en particular se
ocupó de encarcelar y asesinar compañeros trabajadores, siendo el movimiento
obrero y los peronistas, en particular, quienes más padecieron los efectos de
aquel atropello a las instituciones de la democracia.
Así, una Junta militar integrada por Jorge Rafael Videla
(Ejército), Emilio Eduardo Massera (Marina) y Orlando Ramón Agosti
(Aeronáutica) se erigió como la máxima autoridad del Estado, atribuyéndose la
capacidad de fijar las directivas generales del gobierno, y designar y
reemplazar a la presidenta y a todos los otros funcionarios.
Si bien se trataba del sexto golpe militar en el siglo XX,
éste tendría características inéditas por su perversidad y odio
antidemocrático. El autodenominado Proceso de Reorganización Nacional implicó
el ataque de mayor agresión en contra del pueblo con respecto a los otros
golpes militares, porque la dictadura de 1976 hizo uso de un particular
ejercicio de la violencia política: la diseminación del terror en todo el
cuerpo social, y en particular en contra de los trabajadores y sus
organizaciones sindicales.
Además, lo que singularizó a la última dictadura fue un
hecho que ninguno de los regímenes previos practicó: la desaparición
sistemática de personas. Esto es: ciudadanos que resultaron víctimas de
secuestros, torturas y muertes en centros clandestinos de detención desplegados
a lo largo de todo el país, cuyos cuerpos no fueron entregados a sus deudos. La
dictadura pretendió borrar el nombre y la historia de sus víctimas, privando a
sus familiares y también a toda la comunidad, de la posibilidad de hacer un
duelo frente a la pérdida. Llegó inclusive a robar la identidad a los hijos de
sus víctimas, apropiándose de ellos y asesinando a sus padres.
A partir de aquel golpe militar de 1976 y la aplicación
sistemática del terrorismo de Estado por parte de los militares y la policía,
fueron muchísimos los dirigentes de la CGT y sus militares de base los que
desaparecieron o fueron asesinados. Los grandes sindicatos fueron intervenidos
y sus dirigentes encarcelados o desaparecidos. La CGT fue primero intervenida y
luego disuelta.
Pese a ello, el sindicalismo argentino se reorganizó y más
tarde se convertiría en el puntual fundamental para la recuperación de las
instituciones democráticas. El 27 de abril de 1979 declaró la primera de una
serie de huelgas generales en contra la dictadura. En noviembre de 1980, se
reconstituye la CGT, y el 22 de julio de 1981 se realizó la segunda huelga
general en repudio del accionar del gobierno militar.
El 7 de noviembre de 1980 la CGT convoca a la primera
manifestación abierta contra la dictadura, tomando como eje convocante la
tradicional procesión a la iglesia porteña de San Cayetano, como Patrono del
Trabajo. Y el 30 de marzo de 1982 decenas de miles de personas respondieron a
otra gigantesca convocatoria de la CGT para exigir democracia en la Plaza de
Mayo y varias otras ciudades del país.
La movilización generó otra dura represión militar, con
miles de dirigentes sindicales detenidos, entre ellos el líder obrero Saúl
Ubaldini; pero paralelamente provocó un grave desgaste para el régimen militar,
que acorralado, dos días después, por decisión del entonces presidente de facto
Leopoldo Fortunato Galtieri, dispuso la invasión a las Islas Malvinas.
La consecuente derrota armada en el frustrado intento por la
recuperación de las Malvinas terminó de deteriorar la imagen del gobierno de
facto, que se vio obligado a procurar una salida institucional iniciando las
acciones conducentes a concluir en las elecciones del 30 de octubre de 1983, en
que se produjo el retorno de la democracia con la elección del Dr. Raúl
Alfonsín como presidente de la República.
Por eso en esta fecha, desde las entidades sindicales de
Catamarca, con la CGT, la Juventud Sindical Peronista y las 62 Organizaciones
Peronistas a la cabeza, nos sentimos en la obligación de reivindicar a todos
los compañeros trabajadores asesinados y desaparecidos durante la dictadura
militar iniciada aquel nefasto 24 de marzo, en particular quienes sufrieron
persecución y hasta pagaron con sus vidas, en nuestra propia Catamarca, pese
que hubo un civil como Arnoldo Castillo quien renunciado a su afiliación a la
UCR asumió como mandatario de facto, y llegó a mentir que nuestra provincia
"había sido una isla”. La reciente sentencia condenatoria a tres militares que
actuaron en Catamarca como autores responsables por delitos de lesa humanidad,
nos eximen de mayores comentarios.
La fecha es propicia para reivindicar también la
inclaudicable lucha de los trabajadores y sus organizaciones, quienes
enfrentando al terrorismo de Estado y a la más criminal de las dictaduras
argentina, nunca se doblegaron y fueron gestando la movilización incontenible
del pueblo que culminó con la convocatoria a elecciones en octubre de 1983.
Protagonistas y defensores de la vida democrática en el
país, desde la CGT, la Juventud Sindical Peronista y las 62 Organizaciones
Peronistas evocamos esta triste etapa de nuestra historia, para que NUNCA MÁS
se repita, y como legitimidad de pertenencia sentimos como propio este "Día de
la Memoria, con Verdad y Justicia”.
Rendimos homenaje a los compañeros que sufrieron cárcel:
Raúl Patricio Scolamieri, Manuel Isauro Molina, Juan Carlos Galean, Orlando
Ortiz Ruiz, Dante Berrondo, Adrián Gordillo y el Cro. Ortiz de la Construcción.
CONFEDERACION GENERAL DEL TRABAJO DELEGACION REGIONAL
CATAMARCA
62 ORGANIZACIONES PERONISTAS DE CATAMARCA
JUVENTUD SINDICAL PERONISTA DE CATAMARCA
Firman:
Gustavo Carrizo Roberto
Antonio González Pedro Armando
Carrizo
Juventud Secretario General Delegado Regional C.G.T.
Sindical Peronista 62
Organizaciones Peronistas Delegación
Regional Catamarca
Catamarca