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Al no presentarse él, ni menos presentar pruebas de sus aseveraciones vinculando al oficialismo con el narcotráfico, Eduardo Brizuela del Moral huye de la acción de la Justicia.
viernes, 28 de marzo de 2014 09:06
viernes, 28 de marzo de 2014 09:06

El cuestionado ex gobernador Brizuela del Moral no se presentó ayer en la Justicia Federal a declarar sobre aseveraciones suyas vinculando al oficialismo con el narcotráfico. Tampoco presentó pruebas que dieran crédito a sus dichos basados en los comentarios de un vecino, que, según informo por escrito, tendría unos 50 años.

Repite Brizuela del Moral el papelón de Oscar Castillo de quedar al descubierto, en flagrante ridículo, luego de hacer declaraciones injuriosas, calumniosas, sobre sus opositores políticos.

Por suerte, la región, el país, la provincia ha cambiado, cosa que Brizuela del Moral no comprende. Los dirigentes como él están en retirada, cubriendo sus espaldas no ya con tiros, sino con mentiras. Ellos siempre tienen una falsedad para explicar todo, cuando se trata de preservar sus privilegios o recuperar lo que han perdido.

No comprende este mediocre ingeniero que la sociedad provincial solo pretende preservar el sentido de progreso social y la democracia, entendida no como un vale todo, sino libertad, igualdad y el respeto a los derechos de los demás.

Que cada tanto, Brizuela del Moral, Castillo o cualquiera de los corruptos que gobernaron la provincia durante los últimos 20 años, reaparezcan declarando mentiras que después no pueden probar en la justicia, indican que el peligro para nuestra provincia es una época negra, regresiva.

El progreso, lento pero sólido, las libertades de nuestros comprovincianos enfrentan un peligro similar al que representaron los Videla, los Massera, los Galtieri, a quienes aquí siempre representaron los mismos, Castillo, Brizuela del Moral o cualquiera de los que gobernaron la provincia los últimos 20 años.

Frente a eso, en formación de batalla, nuestra sociedad sale confusamente de un letargo que duro dos décadas, rota, desmembrada, con enormes sectores sumidos en la más profunda pobreza y la ignorancia; y dirigentes primerizos con un contradictorio respaldo político, abrumados por problemas viejos y la nueva realidad: esta todo entregado, vendido, envenenado o corrompido.

Mientras tanto Brizuela del Moral y los que son como él, siguen prefiriendo huir del accionar legítimo de la justicia.

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