Kastillo

Desafío para mentes que no hace falta sean muy inteligentes. Escena 1: el senador podría quedar sin nada en la UCR. Escena 2: el senador se da cuenta de su situación y de pronto vota con el oficialismo K. Escena 3: la esposa del senador, escribana ella, es beneficiada con un negociación. Pregunta: ¿cómo se llama la obra?
viernes, 7 de marzo de 2014 08:03
viernes, 7 de marzo de 2014 08:03

A lo largo de su carrera, un político profesional está expuesto a niveles de estrés difíciles de sobrellevar, lo puede explicar que por ahí pierda el rumbo; por ejemplo, puede ser procesista, alfonsinista, menemista, delarruista, kirchnerista, todo. Al fin de cuentas, las convicciones van y vienen, lo importante es la salud.

Estas conclusiones, llevan a algunos a sostener que, si la embestida guzmanista lo deja sin nada en el radicalismo, Oscar Castillo podría desembarcar en el kirchnerismo, adonde volvería sin que lo llamen, porque se fue sin que lo echen.

La versión surge del análisis de las posibilidades futuras del dirigente radical, que no son muchas si de verdad se democratiza la UCR catamarqueña.

Pero paralelamente a estas hipótesis de conflicto, sin ninguna concatenación claro, se produjeron hechos llamativos. El primero fue el voto del senador Castillo por el candidato de Cristina Kirchner para la presidencia provisoria del Senado Nacional, Gerardo Zamora.

La excusa del voto de Castillo fue el respeto a la tradición de acompañar la propuesta del Gobierno, pero resulta que esa caballerosidad fue en contra de la decisión orgánica del partido, que no voto al ex gobernador santiagueño.

Luego, resulta que la esposa de Castillo, la escribana Silvia Brocal, fue autorizada a escriturar todo los tramites de los beneficiarios de los créditos PROCREAR, una posibilidad hermosa de hacer mucho dinero efectivo, negada para la mayoría de los escribanos catamarqueños.

De Castillo nunca, nadie, piensa bien, eso sí, ahora está el argumento de que nadie cree en tantas coincidencias.

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