Jugado por jugado, Oscar Castillo decidió jugar su ultimo
naipe: ante la imposibilidad de frustrar otra interna en el radicalismo
catamarqueño, y peor aún, ante la inminencia de la candidatura de Ricardo
Guzmán, con intenciones alocadas de democratizar el partido, decidió hacerle
frente, pero no siendo él candidato, sino presentándolo a Eduardo Brizuela del
Moral.
Castillo sabe que no califica para enfrentar electoralmente
a nadie en el radicalismo catamarqueño, ni a Guzmán ni a nadie, ni a Esteban
Giné siquiera, por lo que mueve sus peones de modo de proteger su poder dentro
del partido centenario.
Según pudo saberse, la posibilidad de enfrentar a Guzmán con
Brizuela tiene un alto grado de probabilidad, sobre todo por la creencia de
Brizuela del Moral de que si supera el escollo en junio próximo, tiene
asegurada la candidatura a gobernador en el 2015.
En ese caso, a Guzmán, lo contentarían con la candidatura a
la intendencia.