Efectivamente, salvo unos cuantos presentados por Leyla Fuentes,
Carlos Sánchez y José Olaz, los demás concejales brillan por su ausencia en cuanto a generar
situaciones legislativas que beneficien a esta comunidad en la que está todo
por hacerse, generando una corriente de opinión muy adversa a su nula tarea
legislativa y a su bajísimo nivel intelectual, político e institucional que
involucra a todos los integrantes del Cuerpo.
Llama la atención el comportamiento de los dos concejales
que fueron elegidos por el Frente Para la Victoria y a sugerencia del Senador
José Perea, Gustavo Álvarez y Roberto Némer, de quienes hasta la fecha no se
conoce proyecto alguno, ni intervención en la oratoria en el recinto que otorga valor a la tarea de los legisladores,
ni mucho menos, gestión que ayude a los que los votaron.
Produce mucho malestar en las fila del Peronismo local, el
contundente e inocultable arreglo de estos concejales, para que el Intendente
Páez tenga en el Concejo, la mayoría automática y calificada, ya que de un
total de siete concejales, cinco votan todo lo que propone Páez, a libro
cerrado, aprobando con los dos tercios del cuerpo.
Sería bueno que estos dos, especialmente, recuerden a tanta
gente que puso la cara para que la gente los vote, y ni no tienen compromisos
personales, que recuerden su pertenencia, y que en los giros de la política,
todo pasa, nada es eterno y que en algún momento volverán a ver las caras de
quienes hoy han traicionado.
De Álvarez, nada sorprende, pero sí de Roberto Némer, por
todo lo que significó su nominación y su posterior instalación en el colectivo
popular para que obtenga el cargo que hoy ostenta. Toda una triste revelación y
severa desilusión de quienes confiaron en él.