En el PJ, hostigan al intendente Jalil

El líder de la Renovación Peronista fue maltratado durante el acto de presentación de la maqueta del nuevo edificio. La tarde del lunes pasado, el intendente Raúl Jalil no la pasó nada bien.
jueves, 3 de abril de 2014 09:58
jueves, 3 de abril de 2014 09:58

Esa tarde, Jalil participó de dos actos organizados por el oficialismo kirchnerista, con quien tiene una diferencia sustancial, sus preferidos para el 2015. Jalil, se sabe, tiene decidido apoyar a Sergio Massa, en tanto que el oficialismo, se calcula, apoyará al gobernador Scioli.

Pero no solo eso; muchos calculan que detrás de esa diferenciación se esconde otra, la decisión tomada de Jalil de desembarcar en Casa de Gobierno de la mano de Massa.

La militancia de base, ¡pobre!, que muchas veces no sabe de las verdaderas intenciones de cada movimiento de las principales figuras políticas, toma las cosas de manera más lineal, sin tanta diplomacia ni nada; en este caso sería así: ¿estás o no estás? e interpreta que Jalil ha decidido no estar con el oficialismo corpaccista.

La reprobación la recibió Jalil la tarde del lunes pasado, cuando decidió participar gentilmente de dos actos organizados por el oficialismo.

A primera hora fue a la sede de la EC SAPEM, para participar del acto oficial de anuncio de la financiación de obras eléctricas claves. Allí fue recibido muy bien por gente de la empresa, pero a la salida tuvo que enfrentarse a los grupos embanderados que se enrolan en el oficialismo, que lo silbaron y lo abuchearon.

La cosa no pasó a mayores, pasó casi desapercibida por que muchos de los asistentes partieron raudamente de la EC SAPEM a la sede del PJ, donde había otro acto, al cual también fue invitado Jalil.

Allí, la locutora oficial nombró a los asistentes, entre ellos los intendentes de toda la provincia, pero olvidó nombrar a Jalil. Algún comedido hizo notar el olvido, por lo que la locutora se corrigió en voz alta y procedió a nombrar a intendente de la Capital.

De inmediato al anuncio de la presencia de Jalil, le siguieron algunos aplausos, pero eran más los silbidos y los abucheos.  

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