Catamarqueños ponen a prueba el pontificado de Francisco

El argentino Jorge Bergoglio logró mucho desde que se convirtió en el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, pero la interna oficial catamarqueña amenaza convertirse en el primer fracaso de su pontificado.
martes, 8 de abril de 2014 08:43
martes, 8 de abril de 2014 08:43

El Papa Francisco, aparte de instalar un nuevo estilo en el Vaticano, de extrema austeridad y de compromiso a favor de los más pobres del mundo, influencio para detener la guerra en Siria y entre Rusia y Ucrania, por la situación política de Crimea.

Entre sus características más reconocidas, sobresalen, junto con desechar la pomposidad del papamóvil, subirse a un auto cualquiera o interrumpir la marcha de manera improvisada para bajarse a besar a un niño o abrazar a una persona con el rostro desfigurado. Con esos gestos se ganó el cariño de todo el planeta.

Pero para entender lo que tiene por delante, esto de que recibiría durante el mes en curso a la gobernadora Lucía Corpacci, al vicegobernador Dalmacio Mera y al presidente de la Cámara de Diputados Jorge Moreno, conviene conocer también otra de sus costumbres, sus frecuentes llamados telefónicos a la Argentina para hablar con personas, que para algunos serán comunes, cuestión que lógicamente está en duda, pero que por ahí, ¿quién sabe?, puede que conozcan la realidad catamarqueña.

El Vaticano ni el Papa improvisan cuando deciden recibir a algún invitado, pero si deciden aceptar a la delegación local, no les será fácil analizar el tablero político del oficialismo catamarqueño, cuyo mapa político ha tenido un cambio rotundo en los últimos meses.

En ese tiempo, uno de los que vería al Papa, sentenció que Lucía Corpacci no era su jefa política; el otro se entrevistó con el enemigo número uno del peronismo, Oscar Castillo, y la otra lanzó la línea "13 de Marzo”, a modo de "quiero retruco”. Pocas veces desde su llegada al poder, el oficialismo ha tenido semejante nivel de fragmentación.

El capital de la cooperativa político que llegó al Poder provincial en diciembre del 2011, después de 20 años de radicalismo, está siendo sometido a una verificación casi contable, para saber a ciencia cierta con cuanto respaldo cuenta cada asociado. El Papa Francisco tendrá que vérselas con los representantes de cada uno de esos grupos en creciente discordia.

Según los analistas internacionales el "Papa ejerce un poder sutil, no es el poder de la fuerza, sino el de influir, y su poder más singular es la insistencia en el diálogo"; habrá que ver si ese poder surte efecto ante la delegación catamarqueña.

 

Comentarios