Sobre ese particular, apelamos a la palabra del pensador catamarqueño
Luis Edgardo Quiroga, quien asegura que "es de suma importancia valorar
que la sociedad no exige sólo conductas incorruptibles por parte de los
dirigentes políticos, sino también reclama conductas idóneas para resolver los
problemas propios de los actos de gobierno, cuya eficacia está vinculada
íntimamente la legitimidad de la democracia. Por ello, la actualización
ideológica debe tener en los partidos políticos, una herramienta clave, tanto para reafirmar
su legitimidad política como para dotarlos de capacidad técnica de gobierno,
sin necesidad de tener que diluir ni enajenar su representatividad natural.
Los partidos no pueden ser una fábrica de líderes ni
candidatos artificiales, o un grupo de presión, deben ser, un núcleo de pensamiento,
de indagación, de fermento intelectual que conjugue reflexión y actuación;
movilización y contención de los anhelos más genuinos expresados por la
sociedad.
La cita con la excelencia debe ser entendida como un valor
para los partidos, para que su rol recupere el prestigio que merece, y la democracia
no se agote en el ejercicio del sufragio, sino que además exalte y perfeccione
la virtud de sus actores y protagonistas.
Ingredientes necesarios para crear el estilo de vida
democrático".
A buen entendedor...