Por intuición, sexto sentido o consciencia los actores
reconocen que extremar la tensión interna no implica necesariamente que se arribará a una solución partidaria
satisfactoria y que por el contrario, pueda derivar en un escenario poco
prometedor en marzo del año que viene.
El error del FPV en la ultima contienda fue que nunca pudo
nacionalizar ni provincializar la elección y quedó como una pelea personalizada
entre el entonces presidente de la Diputados, Néstor "Chicho” Tomassi y el ex
gobernador radical, Eduardo Brizuela del Moral.
Si la lógica existiera en política, como el FCyS, con
Brizuela a la cabeza, ganó en octubre de 2013, se supone que el actual diputado
nacional boinablanca será quien disputará la gobernación en busca de la
"revancha” frente Lucía Corpacci, la
candidata natural del FPV-PJ ya lanzada por un sector del FPV-PJ.
Brizuela bajó los
números
Sin embargo tras las tragedias naturales de El Rodeo y
Siján, parte de los costos políticos los terminó pagando Brizuela porque
incluso el partido dejó solo en determinados momentos al ex primer mandatario
radical a quién les había garantizado la base para dar pelea algunos meses
atrás.
De manera que las cosas cambiaron. El contexto nos está
diciendo que tendremos otra elección. Las diferencias entre la triada
Coracci-Mera- Jalil será determinante
para que la alianza gobernante conserve el poder frente a un candidato del
Frente Cívico aún no definido.
En este marco, lo mejor que le puede pasar al Justicialismo
es que Brizuela encabece la propuesta electoral por la coyuntura personal y
partidaria. El ex primer mandatario le dio mucho al FCyS pero la verdad es que
la decisión de ser candidato depende de variables "extra partidarias”.
El Peronismo confían
que ordenando la tropa y haciendo coincidir los intereses, estando en el
gobierno, Corpacci puede ir tranquila por su segundo mandato. En el ocaso de la
tarde del dirigente renovador, el PJ al menos le conoce piso y techo.
La interna una
guillotina
Simultáneamente, el radicalismo puja desde sus entrañas por
purgar la dirigencia. El problema de la UCR es que ese proceso se puede llevar
puesto al único político con proyección que puede crecer y darle alguna
esperanza a futuro al FCyS, el ex intendente de la capital, Ricardo Guzmán.
Esto el FPV-PJ lo sabe y por eso sigue con atención el
desenlace de la interna de su adversario. La disputa va más allá de una
contienda por la conducción partidaria en la UCR al punto de alterar la tranquilidad de la alianza
gobernante. ¿Cuánto puede crecer Guzmán hasta marzo de 2015?
Como al otro dirigente de peso, Oscar Castillo, no le dan
los números para volver competir por la gobernación, la única figura
intermedia, con una importante base de aceptación en el principal distrito de
Catamarca, emerge con fuerza pero con una duda: ¿su tiempo es éste o el que
viene?.
A prima facie, la presión interna es una guillotina que
demanda que una cabeza tiene que rodar inexorablemente. La naturaleza es sabia
y rige también en la política. Para que algo surja, algo tiene que morir o
quedar en el camino. Es la lucha por la
supervivencia partidaria.
El mérito ajeno no
rebaja el propio
Guzmán no dio un portazo para dejar la línea Celeste. Pero,
otros seguidores menos sutiles directamente plantaron a Castillo. Hay una
creencia en la calle de que Oscar es el responsable de que las cosas se hayan
descontrolado y precipitado en el radicalismo local.
Me recuerda a la fabula del pavo real y el faisán dorado. El
pavo envidioso con su cola desplegada estaba rodeado de un espeso círculo de
admiradores pero a uno de ellos se le ocurrió decir que el faisán dorado
también era lindo, lo que entristeció mucho al pavo real que no supo distinguir
que el mérito ajeno no rebaja el propio.
Castillo, el gran estratega y orador, quien siempre subestimó
a Brizuela del Moral, no supo contener a dirigentes importantes de su sector,
los ninguneó y se produjo el
desprendimiento que hoy no ve otra forma de dirimir el dilema que dando la
pelea "a matar o morir” en la interna.
Acá es donde aparece Augusto "Mocho” Acuña y Humberto
Valdez. El funcionario del ENRE fue el ideólogo de la estrategia a seguir en
tanto el intendente de FME el encargado de convencer al amigo de que se anime a
la aventura de romper con las ataduras y abandonar al "jefe”.
Las dudas
existenciales de Ricardo
No es tan fácil como parece. La gente tiene que verlo a Guzmán dar la pelea y, además, de imponerse a
Oscar Castillo y Brizuela del Moral. Si el afiliado no le ve decisión y lo
percibe todavía con "dudas existenciales” y visos de añoranza al castillismo,
no lo va a votar.
La política también es "carisma”, algo que a Brizuela le
sobra y que Guzmán carece por naturaleza debido a que sus virtudes son "técnicas”. Se le añade "honestidad”, puesto que tras dejar la intendencia de la Capital en
2011, logró de alguna manera mantenerse lejos de las denuncias.
Así es que, mientras el FPV se ocupa de desgastar a Brizuela
y de hecho lo hace, aprovechando que el FCyS no supo como preservarlo de los
ataques, observando que Oscar no tiene chances de volver a ser gobernador,
Guzmán genera expectativa que preocupan en serio al oficialismo.
Al resto de los radicales les falta maduración para llegar a
ser cabeza de sistema. Está en su momento Guzmán de aceptar y correr los
riesgos. Si en esta instancia de la UCR, Ricardo se saca una foto de "unidad”
con Brizuela y Castillo, ¿gana o pierde?
Guzmán-Brizuela (h)
He aquí el dilema de los radicales que al Peronismo le llevó
20 años remediar mientras resistía - por la fidelidad de las bases- al juego divisionista
que le proponía el FCyS a sus dirigentes. Atento a este sufrimiento es que los sectores del PJ tensaran pero no
están dispuestos a perder el poder.
Por ello, para no repetir la historia, el FCyS trabaja en
una nueva ingeniería política electoral que además pueda sortear y contener la
interna radical, determinante si no se
calculan las consecuencias y alcance de la misma. Las desinteligencias también
cuentan.
Entre las variables que se baraja en caso de que Brizuela,
que hasta aquí tienen los votos, no compita por la gobernación por una cuestión
"personal”, la propuesta la encabezaría Guzmán. ¿El acuerdo? El candidato a intendente de la Capital sería
su hijo: "Eduardito” Brizuela del Moral.
Por Juan Carlos Andrada