Cuando el miércoles pasado el barrionuevismo y el
castillismo le arrebataron el control de la Cámara de Diputados al oficialismo
provincial, muchos creyeron ver el principio del fin; es que así es como
comenzó a perder todo el Frente Cívico después de 20 años de poder.
Acertada o no aquella creencia, así se dimensionaba la magnitud
de la decepción que causó la incapacidad del oficialismo para resolver a su
favor el problema que le proponía, más que la oposición radical, el
barrionuevismo que controla una minoría de apenas cuatro legisladores.
Desde aquel miércoles en el que resultó elegido Marcelo
Rivera presidente de la Cámara Baja, se dijeron cosas que nunca alcanzaron a
ser una justificación por la responsabilidad que cupo al oficialismo.
Por ejemplo, se dijo que el Gobierno quedó en el medio de
una interna del propio massismo; es decir, que Luis Barrionuevo le cobró a
Sergio Massa, haciéndolo perder a Jorge Moreno, el haberlo mandado a callar dos
años si quería ayudarlo a ser presidente de la Nación. También se dijo que el
oficialismo corpaccista en realidad no tuvo otra intención que aprovechar la
elección del presidente de Diputados para desprenderse definitivamente de Jorge
Moreno.
Pero nunca se escuchó decir por qué no fueron los diputados
que responden al oficialismo los que apoyaron a Rivera, con tal de no perder el
control político del cuerpo; así, por ejemplo, se podía perjudicar a Moreno si
era lo que se buscaba.
Hay varias cosas que el oficialismo no puede explicar, o no
sabe, o no quiere, vaya uno a saber. Lo que si es claro es el principal
perjudicado porque así como le pasó en el Senado, sus legisladores propios, los
que se enrolan en el corpaccismo, o en la "13 de marzo”, los puros, votan
solos.
En el Senado a las voluntades corpaccista no los acompañaron,
y perdieron, los senadores del "merismo”; en Diputados no los acompañó el
"barrionuevismo” y perdieron.
Pero ayer miércoles también, el oficialismo corpaccista se
quedó solo, no lo acompañó la "renovación” y perdió el control total de las
comisiones del cuerpo.
Lo que le pasó al oficialismo en el Senado, en Diputados y
en las Comisiones claramente perfilan un modelo. El problema de los modelos es
que, cuando comienzan a imponerse, determinan valoraciones positivas sin el
modelo es exitoso, pero negativas si se fracasa.