El momento de mayor de tensión se vivió al final del plenario, cuando habló el edil Juan Cruz Miranda. Fue luego de que algunos concejales hicieran uso de la palabra para responderle al Obispo.
Pero Miranda no sólo ocupó el tiempo para desacreditar las críticas de Urbanc, sino que se dirigió directamente a la presidenta del Concejo Deliberante: la religiosa Hermana Jimena Herrera.
La primera en referirse a los dichos de Urbanc, fue justamente Herrera, quien dejó entrever que, en realidad, los dichos del Obispo habían sido tergiversados por la prensa y sacados de contexto. Algunos, al margen de esta explicación, interpretaron que con sus palabras Herrera quiso diferenciarse del resto de los concejales.
Esta argumentación no conformó a Miranda, quien públicamente le pidió a la titular del cuerpo, que adoptara una posición respecto de los cuestionamientos del jefe de la Iglesia hacia sus pares y colegas concejales.
Entonces, un repentino silencio sepulcral se adueñó del recinto, que dejó incómodos y boquiabiertos a más de uno.