Es así que se suscita un tembladeral en los altos mandos
radicales, y mientras los celestes y renovadores se debaten en una crisis
existencial y se cuecen en su propio hervor, sus adversarios internos del
Frente Amplio de Participación Radical, la Renovación Radical Popular y Cantera
Popular avanzan a pasos agigantados en el armado de la oferta electoral que
presentarán a los afiliados en condiciones de votar.
Con la certidumbre que Guzmán es número puesto como
postulante a la presidencia del comité provincial, las miradas comienzan a
detenerse en el casillero destinado al comité capital. Al respecto, si bien
desde hace un par de semanas atrás viene circulando con insistencia el nombre
del máximo referente del RRaP, Lic. Alfredo Marchioli para ese espacio, en los
últimos días y con mucho menos plafond el dirigente Jorge Rodríguez, ex
ultracastillista devenido por estas horas en guzmanista a ultranza, también se
ocupó de hacer trascender sus aspiraciones para ese mismo lugar.
En momentos cruciales para las definiciones de las
candidaturas, Marchioli corre con considerables ventajas. A su favor, quienes
tienen la decisión final en el armado de las listas, sopesan no solo el
posicionamiento público que ha logrado en todo el territorio provincial el
líder del RRaP, sino que también le reconocen la virtud de haber conseguido
darle identidad y fortaleza a su proyecto político proclamando postulados como
la honestidad, coherencia, firmes convicciones doctrinarias y republicanas, ideas
y propuestas, entre otros principios y valores sustanciales que en los tiempos
actuales demanda con fuerza la sociedad.
Además, hacen notar que no tiene nada que se le pueda
cuestionar, lo que inmediatamente asocian con su figura joven, una de las caras
nuevas que emergieron recientemente en el firmamento radical, un reclamo que de
modo estruendoso hacen escuchar los dirigentes y afiliados.
Rodríguez, entretanto, con menguados apoyos de su lado, es
promovido por otros como él, que de ser paladares negros de la línea Celeste
que orienta el senador nacional, Oscar Castillo, al que abandonaron por
innegociables apetencias personales, desembarcaron en el FAPRa., entre ellos
-según trascendió- su hermano, el ex senador por Antofagasta de la Sierra, Luis
Rodríguez y el ex senador por Paclín, Jorge Agüero, ambos dinosaurios de la
política que cargan con el sambenito de unas cuantas reelecciones encima.
Rodríguez, que hizo sus primeras armas en la política a la
par de Oscar Castillo, hasta que decidió dar el portazo, cuenta con la
desventaja de provenir desde un sector con metodologías y prácticas políticas
que son las que, precisamente, el Frente que ahora integra postula erradicar.
Muchos heridos ha dejado en aquellas lejanas, doradas y añoradas épocas del
castillismo poderoso, y esperan agazapados el momento para pasarle factura.
Asimismo, los memoriosos recuerdan que en su paso como
concejal capitalino primero y luego como director del POSOCO dejó una imagen
negativa, para finalizar sin pena ni gloria por mediación del hermano, el
entonces senador Rodríguez, como subsecretario parlamentario del Senado
provincial hasta que la alianza Frente para la Victoria-Partido Justicialista
copó todos los cargos.
"Apenas lo conocen en el circuito 5 de la Capital, no tiene
méritos suficientes, genera fuertes rechazos, su pasado lo condena y no tiene
entidad ni representatividad que se requiere para estar a la altura de las
circunstancias, en una etapa que tiene que marcar un hito en la historia del
radicalismo catamarqueño y en la que se requiere del concurso de los mejores
hombres, mujeres y jóvenes para alcanzar el cambio que todos anhelamos”,
resumen quienes se oponen a Rodríguez.
Finalmente, hay un punto sustantivo que quienes rodean a
Guzmán tienen muy en cuenta. "Sería una incoherencia y contradicción grosera de
nuestra parte, desvirtuando nuestro mensaje de apertura, renovación,
participación y oxigenación en la UCR, si instalamos candidatos a aquellos que,
si bien valoramos su voluntad de cambiar de espacio y alinearse con ideas y
metodologías participativas y democráticas, les llevará un tiempo sacudirse el
lastre de los vicios de un pasado plagado de conductas, vicios y procedimientos
reñidos con nuestro ideario y que ahora se quiere combatir y desterrar”,
comentan con énfasis.