Sin los beneficios de abogados ricos y famosos, la gente común se muere

Hace un mes, desesperado en un calabozo, se suicidó el joven Gonzalo Mauricio Santillán. A diferencia del hijo de la ministro Amelia Sesto de Leiva, Santillán estuvo cuatro días detenido en la comisaría por una pelea callejera; él no tuvo influencias ni beneficios de ningún tipo.
jueves, 12 de junio de 2014 08:26
jueves, 12 de junio de 2014 08:26

Las injusticias que supo construir el Frente Cívico en tantos años de poder son indignantes. Estos días se debate ampliamente la cuestionable actitud de jóvenes abogados que permanecían en el boliche Cubas, cuando fue detenido el militante radical sospechado de narcotraficante, Alanis.

Pero si la actitud de los abogados fue cuestionable, más cuestionable es la actitud del juez Navarro Foressi, quien liberó en horas, a pesar de que la Policía, los denunciaba de incidentes y de amenazas graves.

Uno de los abogados cuestionados es Miguel Leiva, hijo de Amelia Sesto de Leiva, integrante de la Corte de Justicia provincial, designada por el Frente Cívico. Sesto de Leiva, como se recordará llego al cargo, premiada por su actuación como "Mujer Catamarqueña”, una organización siniestra, que se dedicaba a dar clases de moral y, lo peor, a levantar el dedo acusador ante cualquiera.

Pero volvamos a las injusticias que supo construir el Frente Cívico en tantos años de poder; esto que se le cuestiona a los jóvenes abogados, ricos y famosos, es distinto del trato que recibe cualquier ciudadano sin apellido ilustre o con contactos en la justicia radical.

Sin ir más lejos, hace un nomás, el joven Gonzalo Mauricio Santillán se suicidó ahorcándose porque estuvo cuatro días detenido en la comisaría por una pelea callejera; el no tuvo influencias ni beneficios de ningún tipo.

Santillán fue detenido por efectivos de la Comisaría Séptima un día lunes a las 0.30. El joven había sido sindicado por otro como el autor de unos golpes que recibió en inmediaciones del barrio Altos de Choya. Cuando la policía concurrió al lugar, observó a un grupo de muchachos y cuando quiso identificarlos a todos se dispersaron y solamente fueron aprehendidos Santillán y otro joven de apellido Barrionuevo. Debido a que los baños de la Comisaría Séptima estaban inundados, ambos fueron trasladados hacia la Comisaría Novena.

No obstante, tras la revuelta realizada por los barrios del sur por la muerte del niño Cristian Titos, Santillán y Barrionuevo fueron trasladados a la Comisaría Cuarta. Los dos quedaron a disposición de la fiscalía correccional. Barrionuevo obtuvo su libertad el miércoles mientras Santillán continuó a la espera de la decisión fiscal.

En este contexto, se conoció que la orden de su libertad habría sido emanada el jueves, pero se desconocen los motivos por la demora en excarcelarlo. Santillán terminó muerto en el calabozo un día viernes.