Se recalienta la interna radical

Andalgalá © Con tantas cosas importantes que se ponen en juego, era de esperar que la interna radical se recalentara en estos últimos días hasta llegar al domingo 8, fecha de realización del comicio.
martes, 3 de junio de 2014 08:09
martes, 3 de junio de 2014 08:09

Efectivamente recrudecen las acusaciones y sospechas sobre todo hace el sector que dice conducir Alejandro Páez desde su despacho emesetistaradical, y ya no son  los dirigentes del sector guzmanista quienes salen a denunciar apremios, vejámenes psicológicos y discriminación, producto del conocimiento que se tiene de los sondeos de opinión que plantean un holgado triunfo de la APRA, sino los ciudadanos comunes que por esas mishiaduras de la vida tiene que soportar el martirio de ser contratado o becado del municipio donde reina Cativa desde el Concejo Deliberante.

A diario se apersonan ante este medio de comunicación, humildes personas que desean ser salvaguardados de los embates del autoritarismo de la dupla Páez-Cativa, declarados perversos que se aprovechan del poder que ostentan para humillar a esta pobre gente indefensa, cuya única salvación es la denuncia ante los medios de comunicación no adictos a los opresores, sino que hacen periodismo de objetivo y basado en la pura verdad.

La amenaza puntual es aquella que les anunció un encumbrado esbirro de Páez, de que si perdían la interna, quedaban todos en la calle, con todo lo que ello significa para el sustento familiar. Nos lo contó una llorosa mujer que cobra una beca de mil pesos para realizar ateas de limpieza, agregando que es lo único que recibe para sus tres hijos y que de política no sabe nada, solamente que hace algunas semanas, la hicieron firmar una fichas radicales para que pueda votar.

Realmente inadmisible si se tiene en cuenta que ya han pasado muchos años de vivir en estado de derecho, en pleno uso de las libertades individuales, sobre todo la de expresión y pensamiento.

Y que las últimas lacras del proceso, son justamente Oscar Castillo, Brizuela del Moral, Amado Quintar y sus seguidores ambiciosos de retorno de los dictadores a quienes sirvieron bovinamente. Los mismos a los que Páez denostaba hasta hace muy poco nomás.