Fideos, polenta, arroz; una vez por semana, carne picada; de
nuevo fideos, polenta, arroz. Así resume el menú escolar Gisela, docente en una
secundaria pública de Tigre. En Argentina el Estado invierte un promedio de 6
pesos diarios en el almuerzo de los alumnos en los comedores escolares; si se
suman desayuno y merienda, la cifra ronda los 10 pesos. Un presupuesto que está
lejos de garantizar la calidad nutricional que los chicos necesitan, y que
impacta en su salud.
Según el especialista Sergio Britos, de la Escuela de
Nutrición de la UBA, tener un almuerzo saludable requiere de $9,50, según un
relevamiento de precios que hizo su equipo de trabajo en mayo. Para un desayuno
adecuado, hay que agregarle $7 más, consignó en una entrevista a un medio
nacional.
"Un almuerzo saludable debiera contener una porción de
alimentos que aporten proteína (carne, queso o huevo), medio plato de verduras,
cereales más una fruta”, planteó María Elisa Zapata, del Centro de Estudios
sobre Nutrición Infantil (CESNI).
El matutino realizó un análisis en el que detectó que el
promedio de lo que destinan las provincias no supera los $10 diarios. Ello
incluye desayuno y almuerzo. La demanda alimentaria es alta y marca una señal
de alerta desde el momento en que el Estado da una respuesta insuficiente: casi
la mitad de los estudiantes desayuna en el colegio, mientras que el 21%
almuerza allí. Son 4,5 millones los chicos que gozan del servicio de los
comedores.
Los fondos de los comedores dependen tanto de recursos
provinciales como del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, que depende del
Ejecutivo. La descentralización distrital, en este caso, favorece el
ensanchamiento de las desigualdades.
En la provincia de Buenos Aires, donde está el 40% de los
alumnos del país y las escuelas públicas suman más de 2 millones de chicos, el
17% almuerza en el comedor escolar. Allí, el gobierno de Daniel Scioli anunció
a principio de mes un aumento de $5 a $6,30 por persona para el almuerzo, pero
también una eliminación de cupos que despertó polémica.
En Chaco, una de las provincias más pobres, las raciones de
refrigerio (desayuno o merienda) son de $ 1,75 por estudiantes, y en el
almuerzo se invierten solo $ 2,75. Para septiembre el gobierno del cual es
referente Jorge Capitanich anunció un aumento que elevará el monto a a los 3
pesos.
En Catamarca, la gestión de la gobernadora Lucía Corpacci
comunicó que se distribuyen unos $ 4 por comensal y por día.
En Jujuy, en escuelas de jornada simple se gasta $ 3,50 por
chico (desayuno o merienda); en jornada completa, $ 4,60 (desayuno, almuerzo y
merienda); y en escuelas albergue, $ 7.
En el caso de Mendoza, se triplica ese presupuesto, al
destinar 13 pesos para los alumnos de jornada extendida.
En Entre Ríos, las dos comidas diarias se reparten en $ 3,80
por chico; mientras que Corrientes, el gasto figura alrededor de los 8,18
pesos.
En Santa Fe, la inversión diaria es de 7 pesos: $ 1,70 para
la copa de leche y $5 para el almuerzo.
Por último, en la Ciudad de Buenos Aires reciben comida 248
mil chicos (sobre 460 mil), por $ 13,4 diarios (desayuno, refrigerio y
almuerzo).
Un estudio del Instituto de Investigación Social, Económica
y Política Ciudadana (ISEPCi) difundido este mes halló que en el Conurbano
bonaerense la malnutrición en niños y adolescentes alcanza el 45%, siendo
algunas de ellas sobrepeso y obesidad. "Hay un deterioro del poder adquisitivo,
y las familias solucionan la alimentación con comidas ricas en hidratos de
carbono, en detrimento de los nutrientes principales ", describe Laura Lonatti,
coordinadora del informe que midió peso y estatura de 3700 estudiantes de 1 a
19 años.
El sobrepeso es preocupante en la Argentina, un fenómeno que
no se asocia la riqueza. El CESNI estimó que el 40% de los menores están bajo
la carencia de los nutrientes necesarios.
En la mesa de los argentinos, la dieta estila a excederse en
hidratos de carbono, y le faltan frutas, verduras y lácteos, algo que los
comedores escolares agravan el cuadro.
En la Argentina, más de 2,2 millones de chicos conocieron el
hambre en 2013, según los últimos informes que elaboraron este año la
Universidad Católica Argentina (UCA) como el Instituto Pensamiento y Políticas
Públicas (IPyPP) -que coordinan Claudio Lozano y Tomás Raffo con el
asesoramiento y el trabajo de técnicos desplazados del Indec-.
Según estos estudios, la inseguridad alimentaria, si bien
avanzó poco en los últimos tres años, trepó a fines del año pasado al 18% del
total de menores de 0 a 17 años, mientras que para el IPyPP alcanza a 19,9% de
chicos entre 0 y 18 años. Se trata de 2,2 y 2,7 millones de chicos,
respectivamente.