Algunos radicales dicen que se dio cuenta que perdía la elección,
que creía ganaría por el rechazo entre los afiliados a las figuras de Oscar
Castillo y Eduardo Brizuela del Moral; pero la movilización del aparato y la
activación de un plan estratégico de triquiñuelas pudieron más.
Consciente ya de su derrota, Guzmán se presentó en el Comité
Provincia para reclamarle a la Junta Electoral lo que entendía eran facilidades
para el castillismo.
No había quien lo atienda, solo se animaron a recibirlo unos
cuantos jóvenes radicales que le vieron la cara a un Ricardo Guzmán sin el
porte ni el boato conservador que lo caracteriza; casi sin la manta de vicuña
ni menos el pañuelo al cuello.
Lo que llevaba en el cuello era una frustración por lo que
preveía pasaría el día domingo. Concretamente reclamaba fallas en la confección
del padrón electoral, que luego se pudo comprobar, adolecía de cientos de
fallas.