Dramatización para justificar la negación de la democracia

Hay sectores que animan la vida interna del peronismo, o del oficialismo como se prefiera, que dramatizan los errores del gobierno provincial; considerando sus antecedentes surge el interrogante: ¿servirá como pretexto para lograr importantes espacios de poder en el 2015, pero esquivando la voluntad de los afiliados del PJ?
miércoles, 2 de julio de 2014 08:09
miércoles, 2 de julio de 2014 08:09

El merismo y la renovación peronista, que ayer se mostraron insinuantes en un acto de conmemoración por el 40 aniversario del fallecimiento del líder justicialista, Juan Domingo Perón, y no se sabe todavía si el barrionuevismo se sumará a ellos o al castillismo, justifican sus distanciamientos en los errores del gobierno provincial, que ciertamente está lejos de ser una gestión virtuosa.

No se los escucha decir, por ejemplo, que esta gestión kirchnerista, a pesar de todos sus errores, en apenas tres años, ha hecho más por la provincia y su gente, muchísimo más, que todas las gestiones del Frente Cívico juntas.

No solo eso, prefieren hasta fotografiarse con los principales responsables políticos de las dos décadas perdidas, Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, con la fe ciega de que ese gesto de diálogo institucional les garantiza dormir como angelitos y hasta les permite tener dulces sueños políticos.

Pero estas Casandras de hoy son los beatos de ayer. Es sabido que son instigadores de fórmulas políticas impuestas desde otros centros de poder, o lo que es lo mismo, campeones olímpicos de ignorar o desconocer el veredicto de la militancia a la que dicen representar, la peronista.

Ahora se apuran a negar vinculación con una gestión de gobierno que es propia, y que tienen la obligación moral de hacerse cargo de tres años de desgaste; es como que suenan las doce campanadas, la carroza comienza a convertirse en calabaza, y de pronto pretenden sacudirse cualquier responsabilidad.

Eso o lo otro, que la dramatización por errores de la gestión es una oportunidad ideal para posicionarse de cara al futuro, el inmediato, el 2015; pero eso sí, sin tener que legitimar internamente sus ansias con el voto de los afiliados, como siempre bah!

La dramatización de los errores de la gestión, ¿servirá para justificar la negación de la democracia interna en el peronismo? Un frente de gobierno con problemas de legitimidad política, ¿realmente puede permitirse una nueva negación de la democracia como hizo antes, cuando se constituyó?