Además de restarle contenido, veracidad y objetividad, los
andalgalenses se dieron cuenta de que todo fue parte de una estrategia
elaborada y pagada por sectores opositores al gobierno provincial.
Lo que más irritó a la gente fue el tono despectivo con que
Lanata se refirió al "ser catamarqueño”, al hacer público su pensamiento de que
los catamarqueños son tontos e ignorantes, lo que sin dudas le restó toda
credibilidad, y se prestó más para la risa, que para la reflexión.
Pero lo que más indignación produjo, fueron las expresiones
del ex gobernador Brizuela del Moral que aseguraba que los toros del plan, se
moría cuando veían una vaca. Lo absurdo elevado a la ridiculez, ya que
cualquier neófito sabe del poder de las feromonas que exuda una vaca en celo, a
lo que el macho de la especie no puede resistirse. Prueba de ello, es la
cantidad de terneros de nueva generación que se crían en Andalgalá, por
ejemplo.
Al final, después de escuchar al ex mandatario, la gente no
supo si putear, reír o llorar ante tanta estulticia junta en una sola persona.