lunes, 8 de septiembre de 2014
08:13
lunes, 8 de septiembre de 2014
08:13
"Antes no era así. Siempre había una chica que nos abría la
puerta y los viejos podíamos entrar a matear y recordar viejos tiempos. Ahora,
la sede vive cerrada, como si a las autoridades no les importara…”, afirmó
tristemente un radical de los de antes, ante la obsesión de sus
correligionarios, de mantener
De todos modos, el comportamiento de los viejos excluidos y de las autoridades electas –aún no asumieron- son un interesante indicador de que en radicalismo local, la brecha generacional se hace notar, en el pensamiento y la acción de los protagonistas.
Chequeamos. Efectivamente es así.