En primer término, mencionó la existencia de la resolución emitida
en 2012 por el Ministerio de Obras Públicas y el decreto que ratifica dicha
resolución respecto al rechazo a la recepción total de la obra del Estadio
Bicentenario por parte de la empresa constructora Capdevila.
"Si bien originariamente tenía falencias el estadio, no eran
las mismas que tenemos ahora. Hoy el estadio presente una serie de daños que lo
veo caracterizado como ruina”, apuntó el funcionario.
Seguidamente, indicó que "hoy nos encontramos con que hay
dos tribunas que pueden ser utilizadas porque hay un riesgo cierto, hay
hundimiento”, agregando que "el asentamiento que se ha producido fue provocado,
lo que será confirmado con el estudio del Centro de Ingenieros, por una
deficiencia en la fundación”.
En este sentido, responsabilizó a la empresa constructora
por los daños del estadio. "El que construye tiene que conocer planos, el
pliego general, particular, el pliego de condiciones técnicas, el terreno donde
se va a construir, y si no está de acuerdo con el terreno por encontrarle
deficiencias, debe hacer las observaciones. Es imposible hacer una obra que no
reúna las condiciones, hay normas técnicas que no pueden dejarse de lado. Acá
estamos hablando de situaciones muy graves”, explicó.
Al respecto, agregó que "no hubo control, para ser generosos
hubo permisibilidad, y hubo un aprovechamiento de la falta de control y hoy lo
tenemos reflejado en la destrucción de dos tribunas”.
Por otra parte, sostuvo que los organismos técnicos y de
seguridad son quienes deben resolver si corresponde clausurar el estadio o no.
"Las tribunas que están realmente destruidas”, lanzó. "No se ha cumplido ni con
la planificación ni con la adjudicación”, agregó.
Por último, dijo que "la empresa deberá responder y sino hay
una serie de medidas judiciales que se pueden adoptar a los fines de que el
Estado deje de perder y siga pagando a empresas que lo único que han hecho es
lucrar con los bienes ajenos”.