Brizuela del Moral padece el dolor de la astilla

En todo tiempo y lugar hubo esa clase de astillas fallutas; hoy la sufre el que se creía era el hombre de más suerte en Catamarca. La situación revista tal gravedad que podría impedirle recuperar la gobernación.
viernes, 2 de octubre de 2015 18:26
viernes, 2 de octubre de 2015 18:26
Es sabido que cuando alguien nos causa un daño sentimos dolor, por supuesto. Pero cuando ese alguien que nos hiere o nos perjudica es una persona cercana, que hasta llego a contar con nuestra confianza, es mayor el dolor que, en ese caso, viene acompañado por bronca y decepción.

La sabiduría popular, trata de explicar, no justificar, la traicionera acción. Comienza por escandalizarse y asombrarse por la artera conducta del autor de la felonía: "Cómo pudo hacer eso!, si era amigo, correligionario!, si son del mismo palo!”

Y, por eso mismo, se llega a la conclusión: "No hay caso!, No hay peor astilla que la del mismo palo!” Dice la leyenda, la tradición o lo que fuese, que esta sentencia tiene su origen en la antigua Roma, cuando fue asesinado Julio César por un grupo de senadores entre los que estaba Bruto, su hijo adoptivo. El emperador habría exclamado al caer herido de muerte: "Tú también, Bruto, hijo mío!” . En todo tiempo y lugar hubo esa clase de astillas fallutas.

En estos días, le apareció una astilla de esa naturaleza al palo radical (curiosamente el que proclama: "que se quiebre, pero que no se doble”. El protagonista de la felonía no es otro que Marcelo Villagrán, ahora intendente Municipal de Hualfín, y antes militante juvenil y hasta empleado político de la UCR.

Según se animo a contar Amado David Quintar, presidente de la UCR, el director de Comunicaciones de la Municipalidad de Hualfín, Patricio Gómez, siguiendo una directiva que habría dado Villagrán, los "obligó a desalojar” la radio a Eduardo Brizuela del Moral, Myrian Juárez, José Sosa, Analía Brizuela y a él.

Es comprensible la frustración de Quintar, el dolor de Brizuela del Moral y el odio de la Juarez, Sosa y  Brizuela.
Es que a Quintar le toco vivir en carne propia lo que él mismo hace en Fiambala, en su Radio Municipal, cuando la visita un dirigente peronista, a quienes de inmediato se echa a patadas.

Brizuela del Moral sufrió el dolor de esa astilla a quien ayudo a llegar a la intendencia, después de bendecirlo en la Franja Morada y hasta de conchabarlo en la Legislatura.

En el radicalismo catamarqueño hay muchos intendentes Villagrán, es decir, muchos dirigentes jóvenes que, es cierto, llegaron de la mano de la dirigencia mayor, pero a la que se le reclama que se vayan de una vez, que dejen espacio a las nuevas generaciones.

Visto así, Villagrán es solo una astilla más, de un palo que tiene muchas, que se sospecha detestan a Brizuela del Moral, a Castillo, a Guzmán, a Quintar y a tantos y tantos portadores de apellidos ilustres.