Dádiva electoral de la “buena”

Hace unas semanas, la Iglesia local opinó fuerte sobre algunas prácticas ciertamente cuestionables. El vicario de la Catedral, José "Pepe" Díaz, refiriéndose a la dádiva dijo que es "una política vieja y de un sistema envejecido, que ya no se debería tolerar". Pero a los días, el obispo Urbanc apareció recibiendo un cheque (¿?).
jueves, 22 de octubre de 2015 08:52
jueves, 22 de octubre de 2015 08:52

Está claro que existe una idea bastante elástica en la Iglesia catamarqueña sobre lo que representa la coherencia; aunque hay que decir en su descargo que lo mismo sufren otras instituciones en todas partes del mundo. La única diferencia con la Iglesia catamarqueña, es que otras instituciones tal vez se cuiden de no aparentar tanto algo que no son, o que ciertamente practican, a escondidas.

Hace unas semanas, el vicario de la Catedral Basílica, el benemérito José "Pepe" Díaz, destacó que las prácticas clientelistas y de la dádiva "son de una política vieja y de un sistema envejecido, que ya no debería tolerar que esto se produzca".

Más todavía, se animó a pedir a la dirigencia política que "no manipule a la gente" y bregó por unas elecciones generales "sin sospechas". Lo hizo al analizar el contenido del documento de la Conferencia Episcopal Argentina, en el que los obispos del país se expresaron sobre la transparencia en el próximo comicio.

Tanta republicanismo tan digno contrasta con lo que se supo de una gacetilla de prensa difundido por el Frente Cívico radical, donde se consignaba que el senador nacional Oscar Castillo hizo entrega de un subsidio destinado a solventar los gastos de algunas obras para el sostenimiento del culto.

El cuestionado ex gobernador y senador nacional vitalicio fue recibido en audiencia por el obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, quien fue el que recibió el cheque.

Es cierto que lo que dijo Díaz, citando a los obispos argentinos, "están recordando el verdadero sentido de las elecciones". Está mal que la clase política distribuya dádiva entre los pobres para conseguir votos a cambio; pero es igual de malo que la misma clase política, tan adicta a la dádiva como es, entregue cheques a cualquier institución justo antes de una elección. Y peor aún es que las instituciones los acepten cuando ponen el grito en el cielo denunciando esas prácticas por su indignidad.

Más digno, para Castillo y la propia Iglesia claro, hubiera sido que el cheque sea entregado después de las elecciones. Sino así, con la idea de hipocresía dando vuelta en la cabeza de muchos, los que deseamos una mayor calidad institucional nos sentimos defraudados. (¡Que Dios nos perdone por semejante herejía!)

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